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martes, 9 de junio de 2015

Cambio de ciclo económico y movimiento de piezas en el tablero político ecuatoriano

Por Decio Machado




Estamos al inicio de un nuevo ciclo electoral en Ecuador. A pesar de que las próximas elecciones presidenciales no tendrán lugar hasta dentro de 20 meses, febrero del 2017, es evidente que ya se mueven en clave estratégica las principales piezas del tablero político ecuatoriano.


Análisis de situación y contexto

Desde que comenzara a notarse en la economía nacional los impactos derivados de la caída de los precios de petróleo, el régimen correísta viene sufriendo un paulatino desgaste político, el cual acompañado del deterioro de la imagen presidencial –principal eje estratégico sobre el que se ha articulado la legitimidad del gobierno-, se abre la puerta a un panorama político diferenciado a lo hemos asistido durante los ocho años anteriores.


La caída con posterior recuperación y estabilización de precios del crudo, muy por debajo del contemplado en la proforma fijada por el gobierno para el Presupuesto General del Estado del 2015, ha marcado el cambio de ciclo económico respecto al boom de los commodities que acompañó hasta ahora la gestión correísta.


La actual situación económica requeriría autocrítica por parte del Gobierno reconociendo errores de gestión y una apuesta equivocada por un modelo que en la actualidad desnuda sus límites políticos en los planos económicos y sociales. Los errores de conducción en un proceso dirigido por burócratas tecnocráticos con escasa base ideológica han generado distintos vaivenes en las políticas públicas, conllevando escasa efectividad en materia de diversificación productiva, rentabilidad en el sector agropecuaria y políticas claras respecto a la redistribución de la riqueza nacional. Las políticas de desarrollo implementadas por el correísmo durante estos ocho años conllevaron la profundización de la dependencia nacional respecto al mercado internacional de commodities y han demostrado la falta de valentía o voluntad oficialista para afrontar cambios estructurales reales en el país.


Gran parte de los logros políticos desarrollados por el régimen, la mayoría de ellos sostenidos gracias a las elevadas exportaciones petroleras desarrolladas en estos últimos ocho años (57 mil millones de dólares descontados los costos de los combustibles importados), están ahora en riesgo. Resultó que al “jaguar latinoamericano” le dieron de comer los dueños del circo y llegado en momento de su vuelta a la selva por quiebra del negocio este se muestra incapaz de cazar.



Como dato relevante, basta evidenciar que las exportaciones de bienes procesados no petroleros en 2006 significaron un 4,9% del PIB nacional mientras que en el 2014 dicho porcentaje descendió al 3,9%. Todo ello a pesar del “discurso vanguardia” del régimen basado en el cambio de matriz productiva y la transformación del régimen de acumulación heredado de la “larga noche neoliberal”.


Incapaces durante ocho años de diversificar de manera significativa la producción nacional, se profundizó un proceso de reprimarización donde el petróleo alcanzó al 55% de las exportaciones totales ecuatorianas. Consciente del impacto político y económico que la bajada de precios del crudo significa para su gobierno, el presidente Rafael Correa anunciaría a comienzos del 2015 que “estamos empezando un año difícil (…) pero pueden estar seguros que hemos tomado todas las precauciones y las estrategias del caso”. Cinco meses después, y ante el estancamiento de la capacidad de recuperación del precio del barril de crudo, el mandatario volvería a hacer declaraciones -en este caso de acentuada graduación volumétrica- indicando el mantenimiento del dinamismo económico nacional y que el país está preparado para “escenarios extremos” como una caída de hasta 20 dólares por barril.


Sin embargo la realidad es tozuda y la estimación de crecimiento de la economía ecuatoriana pasó del 3.5% estimado por el FMI en su informe del abril del pasado año (4,1% en el caso del Banco Central del Ecuador) al 1,9%  en exactamente un año después (abril de 2015). Para una economía con un PIB per cápita de USD 6.002,9 (Producto Interno Bruto año dividido por la población, datos Banco Mundial a 2013) no estamos hablando de una tasa de crecimiento de perfil alto y por lo tanto tampoco de un gran dinamismo en la economía nacional. Citando a Anatole France, premio nobel de literatura en 1921, “sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento”.


Sin duda este tipo de afirmaciones entre otras tantas vertidas en los últimos meses, son las que han hecho que el presidente ecuatoriano haya bajado notablemente sus niveles de credibilidad ante la opinión publica, dato que según la encuestadora CEDATOS pasó 53% en enero del presente año al 45% dos meses después, habiéndose elevado el número de las personas que no le creen del 40% al 49% en ese mismo período.


La supuesta preparación del gobierno nacional para afrontar esta ralentización económica y semi-descapitalización del Estado se ha basado en las siguientes líneas de acción: recorte de 1.420 millones de dólares (un 3,91% el presupuesto general del Estado) sobre el cual se aplican 839.9 millones en recortes del gasto de inversión y 580 millones en gasto corriente –salarios, bienes y servicios-; incremento de impuestos a un tercio de las importaciones con el fin de evitar salida de divisas al exterior; un incremento agresivo de la deuda interna y externa de país, la cual al cierre del ejercicio 2014 totalizó 30 mil millones de dólares y representó el 30% PIB, a lo cual hay que sumar otros 8.807 millones de dólares de déficit fiscal por cubrir en base a las necesidades presupuestarias del país (subirá el volumen de deuda a unos 39.000 millones de dólares) lo cual significa algo más del 35% de endeudamiento respecto al PIB sobre un límite fijado en la Constitución de Montecristi del 40% (se espera en el próximo año una nueva modificación del texto constitucional con el fin de ampliar los niveles de endeudamiento permitidos), a lo que habría que añadir también otros 2.142 millones de dólares en preventa de petróleo a empresas chinas de los cuales mil millones han de abonarse en el presente año y que son contabilizados como operaciones de venta anticipada por la empresa pública Petroecuador en un alarde ingeniería financiera que busca camuflar el incremento en deuda externa; la eliminación del aporte del 40% que hasta ahora estaba obligado a desembolsar el Estado para asegurar el pago de pensiones del Instituto Ecuatoriano de la Seguridad Social, lo que viene a significar 700 millones de dólares de ahorro este año al Estado con la consiguiente puesta en riesgo del futuro de las pensiones a los trabajadores del país; la emisión por dos veces –marzo y mayo del presente año- de bonos en los mercados internacionales para financiamiento interno, colocando 750 millones de dólares en cada ocasión, la primera a cinco años y al 10,5% de interés y la segunda con vencimiento en 2010 y un rendimiento del 8,5%, lo cual demuestra la carencia de fiabilidad del país en el mercado internacional de deuda (países como Perú logran financiamiento a 35 años al 5,63% de interés); así como otras medidas improvisadas, entre las que destaca el reciente asalto al Fondo de Cesantía del Magisterio ecuatoriano, lo que en términos económicos son 405 millones dólares en fondos previsionales de sus afiliados enfocados a productos solidarios, especialmente en inversión para vivienda (otros fondos privados de pensiones que ya han pasado a manos del Estado son lo que pertenecen a los trabajadores de la Empresa Eléctrica Regional Centro Sur, los de la Universidad Técnica de Ambato, los de la Politécnica del Ejército y el de los servidores públicos del Ministerio del Interior y de los gobierno provinciales de El Oro y Morona Santiago).


En la actualidad el régimen está difiriendo gran parte sus gastos hacia futuro, dado que ya comienza a tener un servicio de deuda alta –destina en la actualidad un 4,7% del PIB a atender el servicio-, todo ello en medio de un panorama mundial  que no resulta muy halagüeño.


En este contexto, la frase favorita del régimen y su mandatario es “lo más duro ya pasó, los precios del petróleo se están recuperando”. Una vez más se mezcla deseo con realidad y se ignora que recientemente el Bank of America Merrill Lynch emitió un informe en el cual se expresa que debido al exceso de suministro, la debilidad de la demanda en mercados emergentes, el retorno de la producción de esquisto en EEUU y las expectativas de una acuerdo nuclear con Irán, el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) al que se sujeta la cotización del crudo ecuatoriano con una penalización de mas/menos 10 dólares por barril no superará el promedio de los US$ 53 en 2015. Por su parte Goldman Sachs, en una nota de prensa emitida el pasado 18 de mayo, estima que los precios del petróleo cotizarán entre 50 y 60 dólares el barril hasta finales de la presente década como consecuencia de la lucha entre los estados miembros de la OPEP y EEUU para ganar cuota de mercado. Para esta banca de inversión y valores vinculada a la élite financiera, empresarial y política de los EEUU -uno de los ladrones más grandes de Wall Street con quien el gobierno ecuatoriano negoció el pasado año la entrega de 466.000 onzas de sus reservas de oro por un derivado financiero que le rinde 0,85% anual y le sirve como aval de garantía para un crédito de 400 millones de dólares a un interés del 4,3% anual, muy por debajo de la usura china al que país se ha visto obligado a recurrir en los últimos años-, el agua de shale en EEUU continuará a pesar de que la OPEP está dispuesta a mantener su producción y con ello no apoyar una subida de las cotizaciones del crudo internacional. Según la institución fundada por el empresario de origen judío-alemán Marcus Goldman en 1869 y que hoy es uno de los bancos más grandes del mundo con un capital bursátil de 55,54 mil millones de dólares, el WTI cotizará en los 57 dólares el año que viene, y en 60 dólares en 2017 y 2018. Esta condición mantendría lejos los precios del crudo respecto a los 79,7 dólares por barril presupuestados en la proforma del Presupuesto General del Estado del 2015 o los 102 dólares de valor promedio del West Texas Intermediate en abril del 2014. Si las cosas son así, el presupuesto público de inversión social e infraestructuras se ve necesariamente obligado a reformularse con el impacto que esto conlleva.


Llegado el final de “época dorada” de los commodities el gobierno ecuatoriano vive de inaugurar obras que ya estaban en curso, habiendo quedado en carpeta cualquier nuevo emprendimiento hasta que no se aclare la situación económica a la que se ha visto abocado el país. En este sentido, el gobierno comienza a demostrar sus carencias respecto a estrategias eficientes e innovadoras en materia social y económica destinadas a la disminución de la desigualdad y el desarrollo del país en este período. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la pobreza nacional habría aumentado entre junio del 2013 y junio del 2014 de 23,69% al 24,53%; y de igual manera, el empleo inadecuado –quienes no llegan a completar la jornada legal de trabajo de 40 horas y/o quienes ganan menos del salario básico unificado- subió del 49,41% de la Población Económicamente Activa (PEA) del Ecuador en marzo del 2014 a 52,06% en marzo del 2015; mientras que el coeficiente de GINI –índice que mide la desigualdad de los ingresos entre la población- se estancó desde el 2013, rompiéndose la evolución positiva que había mantenido en los últimos años.


En este contexto, cabe reseñarse como principal factor de riesgo a la población vulnerable. Si bien la pobreza medida por ingresos (usando la línea de pobreza nacional: quien percibe menos de 2,63 dólares diarios) disminuyó del 37,6% al 22,5% entre 2006 y 2014, la población vulnerable (ingresos entre 4 y 10 dólares diarios) es del 43% de la población ecuatoriana según datos de la CEPAL, año 2012. Esta situación hace que este amplio sector de la población ecuatoriana esté expuesta a serios riesgos de volver a caer en la pobreza ante situaciones de crisis derivadas de la alta dependencia de la economía nacional respecto del sector petrolero.



La percepción generalizada de incremento de la corrupción en el país, la pérdida de credibilidad acelerada del presidente Correa, el incremento de la seguridad ciudadana, el estancamiento respecto a incremento de capacidad adquisitiva y mejora en las condiciones de trabajo, y fundamentalmente el descontento respecto al estado de la economía de un país donde el régimen sustentó sus estrategias de captación sobre políticas clientelares, posicionan al gobierno correísta en una condición nueva ante las elecciones de febrero del 2017.



Si bien los indicadores de tendencia electoral se enfocan con alta probabilidad en la continuidad del régimen, dicha victoria electoral tendría rasgos diferenciados respecto a los períodos anteriores: menor apoyo político al régimen y pérdida del control total en el Legislativo.


Estrategias opositoras

Los sectores conservadores son conscientes de que si bien Rafael Correa llegó al poder tras las elecciones del 2006 siendo un referente para la juventud –la aparición de un personaje nuevo y de perfil rompedor que significaba una bocanada de aire fresco en la decadente politiquería nacional-, en la actualidad estos apenas distinguen diferencias entre el mandatario y sus contendores. Para los jóvenes ecuatorianos todo el espectro político nacional son “astillas del mismo palo”, motivo por el cual demandan la aparición de nuevas identidades políticas con capacidad de sintonizar con nuevas demandas e inquietudes.


Conscientes de que la política consiste en agudizar las contradicciones del enemigo, algunos perfiles opositores pretendieron aprovecharse del acelerado proceso de envejecimiento del correísmo -quien se transformó de crítico de la partidocracia en el paradigma de la nueva partidocracia del siglo XXI- para ubicar en el centro del tablero de juego a figuras políticas como Mauricio Rodas o Paul Carrasco, conservador alcalde de Quito el primero y socialdemócrata liberal prefecto del Azuay el segundo. Hasta ahora ninguno de los dos demuestra tener la talla política necesaria para el reto encomendado. Más que ganar Mauricio Rodas la Alcaldía de Quito fue Augusto Barrera –ex alcalde del oficialismo- quien las perdió en 2014 tras una gestión decepcionante como burgomaestre capitalino. Tras su primer año de gestión municipal, Rodas no ha pasado de desarrollar una gestión errática y confusa en el municipio, la cual además se ha visto inmersa en contiendas internas con sus aliados políticos. En el caso de Paul Carrasco y más allá de sus ambiciones personales, el personaje sigue sin conseguir penetrar en la ciudadanía ecuatoriana existente más allá del Azuay, mostrándose apenas como una pieza política funcional al reciclado conservadurismo socialcristiano.



Ante este sumatorio de incapacidades, los sectores conservadores del país se han visto obligados a seguir apostando por la figura de Guillermo Lasso como la alternativa de “cambio” frente al oficialismo. Sin duda Lasso, segundo banquero más importante del país con un pasado vinculado a la vieja partidocracia, no es el mejor candidato para confrontar con perspectivas de victoria al régimen. Sin embargo su capacidad de generar recursos económicos para una campaña electoral, sumado a los sistemáticos errores estratégicos que se va acumulando el régimen consecuencia de políticas impopulares que se ha visto obligado a desarrollar para financiar las arcas públicas, le han convertido en un candidato con posibilidades de al menos alterar la lógica política actualmente existente en el país. En ese contexto, en entendimiento a medio plazo entre Lasso y Nebot –las dos principales facciones de la derecha- será un hecho en función de que se vaya calentado el escenario político electoral. Por su parte, dependerá del nivel de deterioro interno de la figura del presidente Correa –lo cual se vincula a la coyuntura económica que el país deba afrontar hasta abril del 2017- quien será la figura que el partido de gobierno presente a las próximas elecciones presidenciales. Disponen de las opciones de Lenin Moreno y Jorge Glas (ex vicepresidente y actual vicepresidente de la República), con binomios duros como podría ser el de Nathalie Cely, quien ya mostró su capacidad de adaptación política pasando de cargo de confianza en el gobierno de Jamil Mahuad puestos similares en el de Rafael Correa.


Una parte de la estrategia actual de la política instituida desde el poder consiste en despolitizar a la ciudadanía. Esta estrategia es apreciable a través de la generación del Decreto 16 y otras medidas similares, las cuales buscan la desactivación de cualquier acción que pueda considerarse como política por parte de instituciones no profesionalizadas de la política, es decir, desde el tejido social. Al igual que la política de disciplina carcelaria busca producir y gestionar la delincuencia, la política gubernamental persigue despolitizar a la ciudadanía, dejándole tan solo dos opciones posibles de gestión gubernamental: o la vuelta de los políticos vinculados al pasado neoliberal o el mantenimiento del actual régimen a pesar del cada vez mayor desencanto ciudadano.  En resumen, la estrategia se enfoca en generar impotencia social y encauzar el voto hacia posiciones gobernistas, bloqueando cualquier posibilidad para la aparición de opciones nuevas y realmente transformadoras que puedan promover cambios significativos que cuestionen en esencial al capitalismo.


Si bien el correísmo se ofreció como una solución a la crisis multifacética que vivía el Ecuador en 2006, defendiendo la autonomía de lo político sobre el contexto social y reinstitucionalizando un régimen de representación política muy deslegitimado al momento de su llegada, en la actualidad demuestra su incapacidad para desvincularse de la viejas formas de hacer política, permaneciendo atado a las categorías tradicionales de generación de redes clientelares y sin capacidad para producir otro estilo de gobierno o amenazar a la triste realidad existente. En Alianza PAIS nunca se entendió que dar otro sentido a la realidad no significa cambiarla. Lo alternativo quedó limitado a la políticas públicas enfocadas a implementar tecno-ciencia y cierto control sobre el mercado interno, renunciándose así a un auténtico cambio social.


El reposicionamiento electoral del CREO con Guillermo Lasso a la cabeza, demuestra que la incapacidad del régimen de patear el tablero político de forma estructural, volviéndose a generar años después una agudizada deslegitimación social del sistema de representación de los partidos. Más del 50% de las y los ecuatorianos desaprueban la política emanada del Legislativo y sus índices de credibilidad están por debajo del 25% (Fuente: Cedatos/marzo del 2015). No hay una sola figura en el Legislativo ecuatoriano que pueda referenciarse como ejemplo de brillantez parlamentaria ni que tenga posibilidades de proyección política a futuro. La mediocridad es generalizada y compartida entre las distintas corrientes políticas que calientan estos curules.


En este contexto, el conservadurismo ecuatoriano juega a la misma estrategia que se ha considerado como viable para el derrocamiento del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela: la conformación de una alianza en formato “abanico” en aras al restablecimiento de un “supuesto” régimen democrático y de libertades en el Ecuador. Para ello se han desarrollado estrategias como Compromiso Ecuador, que incorporando a amplios sectores sociales, busca erosionar al régimen en su punto más débil: la pretensión de mantener al presidente Correa en el sillón presidencial más allá de la manifiesta voluntad popular a ser consultados. Es esta la condición que permite a Lasso encontrar apoyos coyunturales en sectores “progresistas”, buscando situarse como una opción política de transición para el re-establecimiento del tan discutible “Estado de derecho”. En la práctica, lo que están haciendo los sectores de la derecha ecuatoriana es buscar los mejores escenarios para el enfrentamiento con el régimen correísta en las próximas elecciones generales, provocando las mayores contradicciones posibles en el adversario y desplazando dichos escenarios a lógicas distintas al 2006 y elecciones posteriores.


Y la izquierda…

Resulta evidente que el fenómeno correísta es el resultado del fracaso de la izquierda ecuatoriana en desarrollar un diagnóstico real de lo que ha sucedido en el país durante los últimos 15 años –pereza intelectual-. Este drama se acentúa en la actualidad debido al hecho de que la gestión correísta del poder ha laminado cualquier significado digno del término izquierda para la próxima década.

Sin embargo, hacer política implica dotar de inteligencia a circunstancias y contextos de los cuales no se ha sido protagonista. Esto significa moverse en un territorio desfavorable y que como consecuencia de la creciente polarización política que vive el país, hace que los actores tendentes al cambio no necesariamente tengan la comprensión de cuales son las claves de transformación del régimen político existente.



Mientras la mayoría de las organizaciones populares y sociales existentes en el país continúan en una lógica de alianzas bajo esquemas de “sopa de letras”, disputas internas y caracterizando al régimen como neoliberal –reflexión que la ciudadanía no entiende dado que son evidentes las diferencias existentes entre el régimen correísta y los gobiernos anteriores-, condiciones que poco o nada le ayudan respecto a su posicionamiento estratégico ante la sociedad, quienes canalizan la rabia digna -especialmente en las grandes ciudades- son los sectores más conservadores. Las élites continúan trabajando en base a intereses propios y en este escenario político, con la complicidad de los medios de comunicación masivos –los cuales les permiten seleccionar cuales son los problemas sociales de envergadura y cuales no tienen presencia mediática-, mezclan discursos contra las políticas gubernamentales desde posiciones críticas a Cuba o Venezuela con la defensa utilitarista de la aportación del 40% del Estado al IESS o cuestionando la criminalización a organizaciones sociales disidentes y líderes sociales bajo vigilancia del régimen.


Desde que comenzara el reflujo económico y se incrementaran el número de asistentes a las movilizaciones convocadas básicamente por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), estas han ido perdiendo hegemonía sobre los manifestantes. Es un hecho la presencia de sectores conservadores en la última y exitosa movilización del Primero de Mayo no oficialista, auspiciados por sectores de la clase media alta, líderes de opinión y la burguesía comercial de las grandes urbes, bajo el grito de coincidencia multiclasista  “Fuera Correa, fuera!!”. 


El creciente ambiente de polarización social con carencia de consciencia política que se visualiza en el Ecuador en ambos lados de la barricada, viene a demostrar la necesidad de desarrollar un trabajo político más allá del ámbito estrictamente ideológico. En la práctica, la mayoría de población no entiende que el rasgo político fundamental del correísmo ha sido el desarrollo de un proceso de tardo-modernización capitalista impulsada desde la planificación estatal, y que en ese marco de contradicciones generadas se mueve la contienda actual. Las contradicciones cada vez mayores entre discurso y praxis oficialista (revolución, socialismo del siglo XXI, poder popular, gobierno de los trabajadores entre otras, frente al aumento de los beneficios empresariales de los grandes capitales -nacionales y transnacionales- y la agudización de la explotación laboral en el país) no esta siendo el eje de acumulación política de las organizaciones sociales con pretendido perfil transformador.


El protagonismo político readquirido por las centrales sindicales no supeditadas al régimen no está implicando una reconversión de estas, manteniéndose las mismas viejas formas heredadas de la escuela tradicional burocrática sindical en una lógica que a la postre significará su desplazamiento de esa parte de la centralidad política que en la actualidad de forma sorprendente ocupan. No se está desarrollando ni nuevas formas de intervención sindical ni se están expandiendo los ámbitos de acción a nuevos sectores que se han generado en los últimos años en el mercado laboral ecuatoriano. Por su parte, la Conaie sigue viviendo un mar de contradicciones internas que posiciona la crítica gubernamental de sus bases más en el ámbito de la coyuntura económica –las comunidades se acostumbraron a negociar sus apoyos al régimen en base a contraprestaciones monetarias, infraestructuras y erráticas políticas agropecuarias que en la actualidad se encuentran en retroceso debido a los recortes presupuestarios- que en la homogenización de criterios sobre el modelo de sociedad y Estado plurinacional que caracterizó sus reivindicaciones en el pasado. Los sectores anti-gubernamentales de perfil progresistas ni siquiera cuentan hoy con organizaciones políticas con capacidad de capitalizar electoralmente el descontento social, lo que implica carencias en táctica y estrategia, así como dificulta la posibilidad de disputar en términos hegemónicos el liderazgo post-correísta. Esta condición genera el riesgo de convertirlos en funcionales a la rearticulación del proyecto político de las élites conservadoras nacionales, algo que ya ha sucedido en reiteradas ocasiones en el pasado reciente.


Lo significado anteriormente es grave, dado que demuestra el anquilosamiento existente entre gran parte de las organizaciones de izquierda. Se ignora reiterativamente el hecho de que el cambio de régimen no es de carácter cuantitativo, sino cualitativo. Se trata de generar nuevas coordinadas en el juego político, generando nuevos escenarios donde las condiciones dejen de ser tan desfavorables; dentro de un contexto donde los consensos políticos, sociales y económicos desarrollados en base a un fuerte crecimiento económico comienzan a dejar de ser viables. Un indicador palpable de esta realidad es el crecimiento de los conflictos sociales y laborales existentes en el país.


Ante la puesta en cuestión del pretendido horizonte correísta basado en el concepto “gramsciano” de hegemonía ideológica y construcción de instrumentos políticos organizados con incidencia protagónica en la sociedad, el nuevo reto de la izquierda ecuatoriana es desarrollar a través de ejercicios de inteligencia colectiva una nueva forma de intervención que supere el exclusivo ámbito ideológico.

viernes, 30 de enero de 2015

El abuso de poder



“No existe evidencia de que se haya violado derecho constitucional alguno, por lo tanto, se desecha la demanda”; el recurrente, que siempre se trata de una persona que ha sido víctima de abuso de poder, se queda sin tutela judicial y, muchas veces, en la indefensión. Así culminan las acciones de protección constitucional puestas en manos de los jueces que apartándose del rigor de la imparcialidad y la independencia judicial, ponen, ante todo y en primer lugar, su interés personal por mantenerse en el cargo aún a costa de principios jurídicos, éticos, cívicos y morales. Claro, si el juez falla en contra de la Administración Central, será sometido a escarnio y juzgado administrativamente por error inexcusable, cuyo corolario es la suspensión en el ejercicio de la judicatura o simplemente, la destitución. Así está dispuesto desde la Secretaría Jurídica de la Presidencia y desde el Ministerio de Justicia. Para la afirmación de esta payasada judicial se presta la Procuraduría General del Estado entidad encargada de representar al Estado en el contencioso jurídico.
Los abogados en ejercicio profesional, lo saben, lo sienten durante el patrocinio de la defensa, conocen que sus argumentos se chocan contra una infranqueable muralla: “se desecha la demanda, la motivación se notificará al casillero judicial”, expresión sacramental de los jueces al culminar la audiencia oral correspondiente a la sustanciación de la acción constitucional. Poca es la diferencia en el ámbito de lo contencioso administrativo; pero, si el caso se define a favor del administrado o justiciable, ya Correa se adelantó a reformar la ley para impedir que las cuentas del Estado puedan ser embargadas, de tal forma que quien ganó en sentencia una reclamación no tiene forma de ejecutar materialmente la sentencia dictada en su favor.
Una “gran casualidad” es el hecho de que en las evaluaciones a los jueces de la Corte Nacional, justamente, aquellos jueces que fallaron a favor de la dirigente gremial de la Unión Nacional de Educadores, UNE, hayan obtenido las “más bajas calificaciones” y sean obligados a dejar la magistratura, cuando la Constitución establece que la renovación se efectuará mediante sorteo. La venganza correísta se ejecutó por parte del Consejo de la Judicatura mediante las evaluaciones “científicas y técnicas”.
El Colegio de Abogados de Pichincha ha levantado su voz enérgica contra la parodia de juzgamientos, alertando y denunciando el sometimiento de la Función Judicial al Poder Central y el descalabro de la administración de justicia; los afectados se ven obligados a acudir ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos puesto que en Ecuador se ha impuesto el temor reverencial entre los jueces encargados de administrar justicia. Muchos de los abogados colegiados, han sido objeto de sanciones de suspensión temporal en el ejercicio profesional por parte el Consejo de la Judicatura. Implantación del terror, la persecución, instauración del miedo. Un juez de la provincia del Azuay renunció espetando al Consejo de la Judicatura su grosera intromisión en asuntos jurisdiccionales.
Esta es la realidad objetiva. De la manera más desvergonzada el Poder Central manosea  la Función Judicial, dispone de la Fiscalía General del Estado como su instrumento de represión y, de los jueces, como sus eficientes verdugos.
¿Podemos dejar pasar por alto el caso del profesor de nacionalidad shuar Bosco Wisuma o el caso del dirigente indígena José Tendetza,  el caso de los estudiantes del Colegio Central Técnico o el caso de los estudiantes del colegio Montúfar o el caso de los estudiantes del colegio Mejía o el caso del Presidente de la Asociación de profesores el colegio Mejía o el caso de los 10 de Luluncoto o el caso de los tres de Cotopaxi o el caso del joven indígena antiminero Fredy Taish?
¡Y los juzgamientos en contra de los Policías acusados de magnicidio, de terrorismo, de secuestro al Presidente, todos, sancionados con pruebas endebles!
Esta es la justicia secuestrada, y continuará en ese estado, secuestrada y violada, mientras no levantemos nuestra voz organizada, mientras permitamos la inocentada de las enmiendas constitucionales, mientras dejemos de actuar bajo el cálculo ingenuo de que “a mí todavía no me han tocado, ah, pero van a ver cuando me toquen”.
Es imperioso que cerremos filas, ahora, junto al Colegio de Abogados de Pichincha, junto a las Centrales Sindicales clasistas, junto al Frente Popular y la CONAIE,  para construir el Frente único del Pueblo que, recogiendo las mejores tradiciones de organización y lucha, enfrente al Gobierno de Correa constituido en caudillo populista de la burguesía y, hagamos del movimiento popular, una alternativa real de poder político.

martes, 16 de diciembre de 2014

Comunicado de Revistas alternativas de izquierda en solidaridad con la CONAIE



El día de ayer de manera inconsulta el Gobierno de Rafael Correa a través de su Ministerio de Inclusión Social envió la orden de terminar con el Comodato de la Casa donde Funcionan las oficinas de La CONAIE exigiendo en el plazo perentorio de 15 días desocupar las oficinas de La Confederación del movimiento indígena Ecuatoriano.

Más allá del acto administrativo legal y de justificación de uso de la casa para un fin noble, está la clara intención política gubernamental de usando la ley en forma arbitraria, y la represión y el autoritarismo busca afectar y reprimir al movimiento indígena en su más importante organización la CONAIE. No es la primera vez que el correísmo actúa en contra del movimiento social del Ecuador, ha perseguido dirigentes, ha intentado dividir al movimiento indígena, lo ha perseguido y reprimido y ahora atenta contra la CONAIE quitándole su derecho al uso del inmueble entregado en Comodato por un gobierno democrático

Esta acción represiva tiene una coherencia concatenada de acciones represivas por parte del Gobierno Nacional que ha decidido implementar una estrategia para acumular fuerzas intentando debilitar a la Organización Indígena y movimiento social, utilizando acciones represivas y autoritarias que dejan ver claramente la hegemonía al interior del gobierno de la RESTAURACION CONSERVADORA. Junto con esta medida, el gobierno ha tomado otras como las referidas a la reforma al código Laboral, que mezcla restricción de derechos y concesiones demagógicas, la de las enmiendas constitucionales que aparte de ser ilegales, expresan la decisión de desmantelar el Régimen Constitucional y la Constitución de Montecristi y aceptada en Consulta Popular por la mayoría del pueblo ecuatoriano.

Hay pues una clara determinación de restringir e imponer la represión el abuso desmantelando el movimiento social. Esta actitud represiva del Gobierno recuerda a aquellos autoritarios de derecha que han gobernado nuestro país como Febres Cordero y García Moreno a quienes combatió el pueblo ecuatoriano.

Las revistas de las izquierdas rechazamos esta acción y exigimos deponer la medida en contra de la CONAIE, y llamamos a rechazar la Restauración Conservadora del régimen manifestando el rechazo a esta injusta acción, a la vez que llamamos al pueblo ecuatoriano y a todas las organizaciones sociales a ponerse en pie de lucha para responder con toda la fuerza de la resistencia y movilización social a este gobierno represivo y autoritario y solidarizarnos con los dirigente indígenas que han decidido mantenerse en la casa de la CONAIE día y noche defendiéndola.

Opción S, Tendencia, Rupturas, Revista “R”

jueves, 29 de noviembre de 2012

La palabra como delito


Juan Cuvi
Ex militante de  AVC

            ¿Quién es el cerebro que, a la sombra, propicia las políticas represivas y regresivas del régimen de Correa? Muchos ecuatorianos nos venimos haciendo esa pregunta desde que, a los pocos meses de posesionado, el primer mandatario dio muestras de su verdadera orientación respecto de la democracia y el respeto a los derechos humanos. La agresión en Dayuma fue, sin lugar a dudas, el campanazo de alerta de lo que vendría después. Y la profundización de esa lógica policial del ejercicio del poder no se ha detenido.

            No viene al caso enumerar la serie interminable de medidas, iniciativas y acciones que, a lo largo de estos cinco años, perfilan un proyecto autoritario que se fundamenta en la neutralización de la discrepancia por todos los medios posibles: persecución, hostigamiento, amedrentamiento, escarnio público, chantaje, cooptación. Estas son solamente manifestaciones de una muy bien estructurada propuesta de control social.

            No obstante, es importante aclarar que la policialización de la política –valga la redundancia– cuenta con la venia, aunque no con la autoría, del Presidente de la república. Y esto último por una simple deducción: Correa no posee ni la formación intelectual, ni la experiencia política, ni los conocimientos históricos y jurídicos como para montar una maquinaria represiva tan sutil como efectiva. Pero haciendo las cuentas finales se puede concluir que el correísmo, en la práctica, ha logrado lo que ningún gobierno de derecha consiguió: acorralar o inutilizar a muchos movimientos sociales y organizaciones de izquierda.

            Las pistas para desentrañar esta trama hay que buscarlas en las eventuales conexiones y coincidencia del actual gobierno con el febrescorderismo del pasado. Es decir, con aquellas prácticas y personajes de la derecha que hicieron de la represión una política de Estado; no una simple respuesta a los conflictos políticos o a las contingencias coyunturales, sino la aplicación sistemática de mecanismos de control social que incluyen las restricciones a la libertad de expresión, el linchamiento mediático y físico, el encarcelamiento, la involución jurídica o el chantaje laboral. Es decir, todo una andamiaje de instrumentos que abarca desde el sometimiento de las mentes hasta la regulación corporal, desde las posiciones ideológicas hasta la cotidianidad.

            El cínico desenpolvamiento de las figuras de terrorismo y sabotaje con que hoy se pretende juzgar a muchos opositores supera con creces los recursos jurídicos con los cuales el gobierno de Febres-Cordero persiguió a los militantes de Alfaro Vive Carajo. La desproporción de las acusaciones a los diez jóvenes detenidos en Luluncoto contradice cualquier principio de racionalidad política o jurídica. Nos retrotrae a las épocas más oscuras de la Historia, cuando las discrepancias se penaban con la proscripción, el exilio o la hoguera. Nos recuerda a Espejo encarcelado por pensar, a Montalvo perseguido por escribir. Es decir, nos presenta a la palabra como delito.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Prohibido pensar diferente, encarcelan el futuro!


El discurso de la denominada revolución ciudadana mantiene una constante: satanizar y deslegitimar al otro, al que piense diferente, pues a decir del gobierno quien no piense igual es “la oposición”; quitarle autoridad, capacidad y condición de ser interlocutor es la estrategia para, según él, anularlo. Temas como la libertad de expresión y de pensamiento, el control de la justicia, el derecho a la resistencia, a la protesta social, los despidos masivos, la corrupción gubernamental, están presentes en el debate nacional. 

Citaremos algunas prácticas que hacen referencia probatoria de lo afirmado: los casos de Dayuma, los 7 mineros de Nabón, Santa Isabel, Quimsacocha, Marcelo Rivera, Marco Guatemal, como ejemplos más sobresalientes de los cerca de 300 dirigentes sociales acusados de sabotaje y terrorismo en lo que va del gobierno de Rafael Correa; además están los casos de los periodistas Juan Carlos Calderón y Cristian Zurita y para no olvidar los policías que participaron en el 30-S.

El pasado tres de marzo, en el sur de Quito, un operativo que juntó a varias fuerzas especiales de la Policía detuvo a un grupo de diez hombres y mujeres, que se encontraban reunidos en un departamento particular; según el Ministro del Interior, José Serrano, en rueda de prensa del cuatro de marzo manifestó que los detenidos “planificaban hechos delincuenciales para atentar a la democracia y contra la seguridad del Estado”. 

Los detenidos afirmaron en sus declaraciones ante la Fiscalía que se convocaron a través de varias redes sociales para discutir un tema de interés público como es el BUEN VIVIR, que está garantizado en la Constitución del 2008, a propósito de la movilización iniciada el 8 de marzo que fue conocida públicamente. En ningún momento tuvieron propósitos desestabilizadores como afirmó el régimen, era una reunión que buscaba recoger las opiniones y puntos de vista de estudiantes universitarios, profesionales de distintas áreas del conocimiento, activistas sociales, es decir, hombres y mujeres interesados por conocer lo que ocurre en su país. 

Los 10 detenidos de Luluncoto no son terroristas, son activistas sociales

Entrevista con el Doctor Alex Bonifaz, abogado defensor de tres detenidos.

Bonifaz afirma que la detención se realizó a las 16h00 y que a las 23h00 (luego de siete horas) les leyeron sus derechos, les ultrajaron, les torturaron física y psicológicamente, les quitaron las cédulas de ciudadanía y posteriormente corrieron al Registro Civil, sacaron las fotos y pidieron al juez que ordene una detención y un allanamiento en forma ilegal. Si el allanamiento fue a las 16h00 y el juez emite una orden de allanamiento a las 14h00, ¿parecería que tenga coherencia esa orden? La fiscal dice que a las 10 de la mañana solicitó al juez  la orden de allanamiento y detención de los jóvenes, ¿cómo supo los nombres de los jóvenes a las 10 de la mañana, cuando ellos llegaron a las cuatro de la tarde al departamento?  Hay un evidente error, esa  prueba viciada sirvió de base para que el juez de formulación de cargos ordene la prisión preventiva de los  jóvenes. A su defendido  Xavier  Estupiñan uno de los policías le rompió un diente y no se hace constar, así como tampoco se hace constar dos Constituciones incautadas y el documento “Defiende la democracia de Alianza PAIS”. Los jóvenes se reunieron para tratar el buen vivir, el documento defiende la democracia del gobierno, no hay ninguna acción que sea para la “desestabilización al gobierno  por parte de grupos subversivos”.

¿De qué están acusados los jóvenes? 
En nuestro país se sanciona conductas de tipo penal, no conocemos de qué están acusados. La fiscal ha enunciado el título Segundo del Código Penal, que tiene varios capítulos y es muy difícil justificar cincuenta y seis tipos penales.
El Ministro del Interior afirmó que “atentaron a la seguridad del Estado”…
No ha probado qué atentado o cuál bien público, no se sabe si son dependencias públicas, domicilios particulares, parques, oficinas diplomáticas, algún bien dentro del territorio ecuatoriano.

¿Este caso es parte de la criminalización que el gobierno viene aplicando en contra de quienes no están de acuerdo con el régimen?
Considero que sí. Los jóvenes no estuvieron protestando, estuvieron reunidos, como permite la Constitución, en un departamento de una persona particular y allí empezaron a debatir temas de interés público como está garantizado en la Constitución, pero para el Gobierno esto constituye un atentado a  la seguridad del Estado

¿Qué pruebas tienen en contra de los jóvenes?
El Ministerio del Interior en rueda de prensa del 4 de marzo manifiesta que han encontrado cuadernos, carteras personales, dos cheques, documentos del GCP, etc.  No han encontrado bombas, explosivos, que es lo que estaban persiguiendo.
Dentro de la materia penal, no es delito encontrar libros; en nuestro país y a nivel mundial se permite el libre pensamiento, la libertad de actuar y ver todo lo que existe en el mundo cibernético, eso no es delito. 
La cadena de custodia ha sido violentada pues siete horas estuvieron detenidos arbitrariamente, siete horas tuvieron las evidencias en poder de la policía, recién a partir de las once de la noche  fueron judicializadas las evidencias. La cadena de custodia está rota, no se puede hablar de evidencias en términos jurídicos. 

¿Por qué la vinculación con la explosión de las bombas panfletarias?
Simple y llanamente es una presunción, es una creencia, en materia penal no existe la creencia, la fiscalía no puede decir: Creo que ellos pueden ser los que iban a atentar el día de mañana; en material penal la conducta tiene que ser real. La creencia no es una verdad, no existen elementos para inculparlos.

¿Qué derechos fueron violentados?
El principio de la detención, el debido proceso, el derecho a la reunión, a asociarse, a pensar libremente, a opinar en relación a un interés público. Los jóvenes estaban en estado pasivo, en el seguimiento que hizo la fiscalía no encontraron conductas inapropiadas que riñen contra el Código Penal. 

¿La injerencia del Ministro del Interior ha significado cambios en los fiscales y jueces que están en el caso?
Hay injerencia desde el 3 de marzo, con la presencia del Subsecretario del Interior, algo inusual. En plena audiencia el juez recibe una llamada, tenía la consigna de incriminar a los jóvenes (entre ellos se violentan derechos de la mujer embarazada). En la audiencia de apelación el juez recibe un sobre, recibe una llamada telefónica y se ausenta de la audiencia por más de media hora, y luego termina la audiencia señalando piezas procesales recogidas de manera ilegal que anulan la prisión preventiva.
Estamos frente a un caso político, el Derecho Penal o pensamiento jurídico no sirven.

¿Cómo organizar la defensa en estas condiciones?
Agotaremos los pasos procesales, no descarto acudir a la Comisión de Derechos Humanos, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En este país ya no tenemos justicia,  ya no hay derecho para los ciudadanos, eso es muy grave. Hay que dejar que la justicia dirima si la conducta de un ciudadano es o no una infracción penal. En la situación actual que estamos el Ecuador no tiene justicia.

¿Cómo mira usted como jurista la actuación del régimen? 
Con la experiencia que he tenido por ser juez de la Corte Nacional estoy muy preocupado por la forma como los colegas ven al derecho penal, ven a la justicia como  teledirigida. Deben hacer conciencia mis colegas que están como jueces, de que la justicia es un bien jurídico para toda la sociedad que permite equilibrar los comportamientos de los seres humanos. Estar gobernados o teledirigidos con una orden es peligroso, va a llegar un momento en que la sociedad va a explotar ante la injusticia. Pido a mis colegas que están en las distintas magistraturas que actúen convencidos conforme manda la ley, no como manda una persona x o una autoridad. 



jueves, 13 de septiembre de 2012

Reparar, resistir, rechazar


Por: Fernanda Soliz

EL CONFLICTO MINERO DESDE EL PAÍS DE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA

MINERÍA: ¿DESDE DÓNDE?

La guerra por la apropiación de los recursos naturales nos convoca a la urgencia de fortalecer procesos de organización y resistencia que se constituyan como experiencias emblemáticas.



Los pueblos del Sur ya hemos dado varias lecciones al norte. Quizás una de las más importantes ha sido la invitación a pensar desde la complejidad ambiental. Ello ha devenido en una ruptura paradigmática con profundas connotaciones epistemológicas, ontológicas y políticas. 

Pensar desde la complejidad implica repensar toda la historia del mundo a partir de de-construir tres disociaciones históricas responsables en mucho del pensamiento reduccionista precursor del economicismo: ser - ente; objeto - sujeto; y sociedad - naturaleza.1 

En el escenario inmediato, construir desde la complejidad implica romper estas dualidades esquizofrénicas y re-pensarnos en un movimiento dialéctico que comprende las relaciones de interdependencia e interinfluencia.

Hoy en día, en medio de la crisis del cambio climático, la urgencia de superar un modelo económico extractivista primario obliga a posicionar y promover un enfoque dialéctico  que “reconoce que los organismos en general no se limitan a adaptarse a su medio; también lo afectan de diversas maneras y al afectarlo lo cambian. La relación es, en consecuencia, recíproca”.2

Asumir este nuevo paradigma implica, además, comprender la relación circular existente entre sociedad y naturaleza; la categoría metabolismo social, propuesta por Marx (1844), es la que reivindica esta mutua relación frente a las concepciones antropocéntricas (herencia de la modernidad) que consideran que los recursos naturales son ilimitados y los servicios ambientales nunca se degradan. 

Siendo que a nivel global el petróleo ha alcanzado su Pico de Hubbert y la nueva apuesta para conseguir el tan anhelado desarrollo se ha centrado ya sea en la intensificación o en el inicio (Caso Ecuador) de la minería a gran escala concesionada a empresas transnacionales, es inevitable preguntarse:

Si la minería es reconocida como la actividad más destructiva sobre la faz de la tierra, si rompe el equilibrio de la relación sociedad-naturaleza dejando toneladas de desechos tóxicos, afecciones irreparables en los socioecosistemas, ¿cuáles han sido las estrategias y discursos que la han legitimado?, ¿bajo qué relaciones de poder?, ¿qué posibilidades tenemos los pueblos del sur para exigir reparación integral de los territorios afectados, para la resistencia y el rechazo de la concesión multinacional de nuestros territorios?

Así, desde el país de las conquistas históricas: el reconocimiento de los Derechos de la Naturaleza, el reconocimiento de los Principios Precautorio y de Consentimiento previo, libre e informado, proponemos un análisis del contexto nacional y regional minero.

Como ejemplo ilustrativo utilizaremos el caso de las Comunidades ubicadas en la zona de influencia directa del Proyecto Fruta del Norte de la empresa Kinross Aurelian. Se trata de un proyecto de minería de oro (se estima que contiene reservas por 137 millones de onzas de oro) en la Cordillera del Cóndor, cantón Yantzaza, en la provincia de Zamora Chinchipe, Ecuador. 

La historia inicia: apropiación de las riquezas

¿Cómo se dan los procesos de apropiación, el despojo violento, la militarización y concesión de territorios? ¿Cómo se disponen los recursos, cómo se imponen las políticas?


Son múltiples y perversos los mecanismos utilizados para la apropiación de riquezas. Éstos se sortean entre las expresiones violentas de despojo por militarización y las estrategias sutiles como el cierre de escuelas a través de la eliminación de partidas docentes que obliga a las familias a salir de su comunidad.3 

Así, en las zonas de concesión minera a empresas multinacionales chinas y canadienses, en la Cordillera del Cóndor, encontramos las primeras “comunidades fantasmas”, se trata de pueblos enteros que han dejado sus tierras en busca de alternativas educativas para sus hijos/as.4

Por otro lado, es frecuente la imposición de políticas de criminalización frente a la minería artesanal como un discurso utilizado para legitimar las concesiones de minería a gran escala y entregar los territorios. Este discurso va acompañado de la promesa de “Minería Social y Ambientalmente Responsable”, de la apuesta ciega por la tecnología de punta como alternativa mágica que conducirá al desarrollo y al progreso.

La venta de tecnología ha mantenido relaciones de dominación Norte-Sur en las que las grandes corporaciones se ubican por sobre los Estados. Se trata de una reproducción de la explotación del capitalista dueño de los medios de producción sobre el obrero que vende su fuerza de trabajo. En este caso, es el Norte dueño de la ciencia y la técnica que exige a cambio la concesión de las riquezas de los países y explota la mano de obra de los comuneros.

A este proceso de contratación-explotación lo hemos llamado ENCADENAMIENTO LABORAL.5 Se trata de una práctica utilizada no solo por empresas mineras sino en  general por petroleras, florícolas y demás. Al instalar en las comunidades procesos destructivos, el mejor mecanismo de silenciamiento y control consiste en atar las economías familiares al proceso ambiental destructivo, volverlas dependientes, en este caso a la actividad minera. Así, la minería se convierte al mismo tiempo en la alternativa económica de supervivencia y el proceso que amenaza la salud y la vida. Se crea entonces una situación de encadenamiento sobre la cual las comunidades se sienten incapaces de tomar acciones, es en cierto punto una dualidad cruel e irresoluble.

En resumen, la apropiación y el despojo tienen una ecuación  sencilla:
DISCRIMINACIÓN DE CLASE (comunidades pobres) + DISCRIMINACIÓN ÉTNICA (comunidades pobres e indígenas) + MILITARIZACIÓN + AUSENCIA DE ESTADO + MEDIDAS CLIENTELARES =    CONCESIONES MULTINACIONALES.

TRANSFORMACIÓN: Impactos y exposiciones.

¿Qué impactos dejan los procesos de transformación en los socio-ecosistemas? ¿Cómo se vive la exposición nociva en las comunidades afectadas?


Son múltiples los estudios que describen en detalle los impactos de la actividad minera en la naturaleza y comunidades vecinas. No redundaremos en números sobre las cantidades de agua y electricidad que se requieren, las toneladas de escombros que se producen, los tóxicos que se utilizan, la contaminación de aguas superficiales y mantos freáticos, el incontrolable fenómeno de drenaje ácido de minas, entre otros.

En este ítem proponemos una teoría a la que hemos denominado Las Exposiciones Múltiples y aborda un análisis complejo de cómo las afecciones de las actividades de extracción y transformación minera generan impactos en distintas esferas, de formas tangibles e intangibles.

Las comunidades afectadas por minería (es generalizable a muchos de los procesos socio-ambientales destructivos: petróleo, monocultivo, disposición final de residuos, etc.) sufren lo que podríamos llamar un proceso de exposición múltiple que se articula en tres escenarios: 

Ambiental: hace referencia a vivir en la zona de actividad minera, en medio de los químicos, de los escombros, de la contaminación del agua, del ruido de las chancadoras y de la nocividad del ambiente social (violencia, militarización, prostitución, etc).

Laboral: obedece a construcciones familiares de trabajo, en la mayoría de los casos las familias dependen de la minería a gran escala o de la minería artesanal, y en este caso incluso se derivan tareas a los hijos e hijas, convirtiéndose la actividad minera artesanal en una herencia familiar. Se vive una suerte de encadenamiento económico, las dinámicas laborales constituyen, por sí mismas, procesos que amenazan la salud y la vida al mismo tiempo que proveen el único sustento económico.

Falsamente-construido (Doméstico): falsamente pues se la plantea como una dimensión en la que aparentemente las comunidades tendrían la opción real de provocar este nivel de exposición o no -por ejemplo guardando o no los químicos dentro de las casas, sin embargo en la práctica no siempre es una opción real. En el tema minero, se orienta sobre todo al almacenamiento de los químicos peligrosos (cianuro y mercurio) dentro de las casas, que en su mayoría tienen un ambiente único. 

Así, en las comunidades de mineros artesanales o aquellas que se encuentran en las zonas de influencia directa de las concesiones mineras transnacionales se visibiliza el concepto marginación regional, existe correlación directa entre la heterogeneidad del paisaje y la inequidad socioeconómica. Las familias viven terrenos con pendientes extremas (marginación topográfica como criterio de discriminación ecológica, las comunidades más pobres se ubican en territorios peligrosos). Las viviendas  están construidas en su mayoría de tabla, con techos de zinc y piso de madera. Las construcciones se sostienen con saquillos llenos de tierra de relave como elemento estructural de la topografía de la comunidad.

Niños y niñas juegan y ruedan por sobre los lodos de relave, su piel se encuentra teñida de gris, pareciera cubierta de lodo, sin embargo, ellos son insistentes en posicionar que se trata de oro, no de lodo… como una expresión reivindicativa…

“No ve que no es lodo… es oro”… (Niños de la comunidad La herradura, Zamora, Ecuador).

Definitivamente, una de las grandes paradojas de este sistema...: niños/as cubiertos de “oro” viviendo en medio de la Cordillera del Cóndor en situaciones de pobreza, contaminación ambiental y violencia incomprensibles.

DISTRIBUCIÓN DE RECURSOS: ¿Minería responsable para quién?
¿Cómo se distribuyen las regalías y ganancias?¿Cómo se distribuyen los impactos, costos y pasivos ambientales? 

En este acápite no vamos a detenernos en el análisis de si las empresas mineras son o no responsables, sabemos que NO LO SON, existen historias suficientes en los distintos países africanos y latinoamericanos que dan prueba de ello.

Sabemos además que no existe minería ni social ni ambientalmente responsable, la simple conjunción lleva una contradicción implícita. El objetivo central de toda empresa es la acumulación de capital y esto se hace posible a través de la optimización de recursos, de la disminución de costos con prácticas que amenazan el ambiente y las comunidades. 

Insistimos además en la  incapacidad de los Estados para la regulación, fiscalización y control de las empresas multinacionales, lo que deviene en evasión de impuestos, declaraciones menores de ganancias, etc.

Estos cuestionamientos propuestos por los movimientos ecologistas comúnmente han sido mal interpretados como una oposición ciega y fundamentalista ante la ciencia y la tecnología. Por ello invitamos a retroceder a la definición de tecnología propuesta por el Diccionario de la Lengua Española:
Tecnología: Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico .

La tecnología en su acepción inicial nace a merced de brindar soluciones a través de la utilización del conocimiento, de ahí que el corazón de nuestros cuestionamientos ha sido el de reconocer a la tecnología actual como tecnología anti-vida, tecnología construida para servicio del capital, subsumida a los intereses de las clases dominantes, mercantilizadora de la naturaleza. Se trata de tecnología de subespecialización, elitizada, deformada. Creemos que la tecnología para que sea soberana debe ser universalizable y no orientarse hacia una nueva forma de colonialidad que genera dependencias desde los Estados del Sur hacia los del Norte.

En la actualidad el 20% de la población consume el 80% de los recursos y genera el 80% de los residuos, vivimos, por ende, una intensificación de polarizaciones en la distribución de recursos.

CONSUMO: ¿Se necesitan metales, para quién?
¿Minerales para quién? ¿Qué países y en qué proporciones consumen los metales?

El Observatorio de Conflictos Mineros para América Latina OCMAL (http://www.conflictosmineros.net/) , en uno de sus trípticos, informaba que EEUU, Canadá, Japón y Europa, 15% de la población consume el 61% del aluminio, 60% del plomo, 59% del cobre, 19% del acero. Así también, el 80% del oro está destinado a joyería. Ya se han extraído demasiados metales, es cuestión de reutilizarlos o repartirlos como las reservas de oro de los países.6 

 El discurso pro-minero se ha centrado en responsabilizar a la ciudadanía por la creciente necesidad de metales, en medio de una suerte de chantaje que invierte los roles: propone a la ciudadanía como el demandante central y olvida las responsabilidades diferenciadas. Olvida que los patrones de consumo varían no solo de un país a otro sino dentro de un mismo país.

EXCRECIÓN: Ajustando cuentas: saldos, deudas, cicatrices y heridas abiertas,
¿Cuáles son los saldos de la minería expresados en la cantidad y tipo de desechos: contaminación de agua, aire, escombros?

Frente a la magnitud de la crisis ambiental expresada en un crecimiento exponencial y una nocividad alarmante de los desechos emitidos al aire, agua y suelos, los gobiernos, lejos de proponer alternativas verdaderamente estructurales han sorteado nuevos mecanismos cómplices que agudizan la crisis, que ya no es solo ambiental pues permea todos y cada uno de los poros sociales, se trata de una crisis de la salud, del agua, de la alimentación, hablamos de una crisis civilizatoria.
Nosotros nos preguntamos: cómo se internalizan los impactos del despojo, del saqueo violento, de la militarización, cómo se calculan los costos de las afecciones neuropsicológicas en niños/as, adolescentes y mujeres, cómo se definen los precios de las heridas abiertas, de las cicatrices latentes frente a la humillación….

¿Es realmente posible internalizar los costos de la devastación en toda su magnitud?…

DESDE EL SUR: utopías, construcciones, alternativas, respuesta.

Desde el sur, creemos en la posibilidad de exigir REPARACIÓN, de ejercer el derecho a la RESISTENCIA y RECHAZAR un modelo de capitalismo extractivista. Creemos en la utopía de YASUNIZAR7  LA CORDILLERA DEL CÓNDOR, QUIMSACOCHA, MOLLETURO y demás páramos, selvas y ecosistemas frágiles, para declararlos territorios libres de actividades extractivas. Nuestra apuesta se funda en dos grandes rupturas:

El primer escenario de ruptura se construye en torno a la crítica a la cooperación internacional que bajo lógicas caritativas, de importación de ciencia y tecnología, ayuda humanitaria, medidas clientelares y obras de cemento, ha encontrado el disfraz perfecto para imponer su hegemonía y dominio territorial. Demandamos una relación Sujeto-Sujeto, repudiamos la relación caritativa Norte-Sur que objetiviza a las comunidades y pueblos, que asume un paternalismo no solicitado y que se constituye en cómplice de apropiaciones y abusos. De ahí un grito colectivo: los pueblos del sur no queremos más caridad, demandamos justicia social y ambiental.

El segundo escenario de ruptura es aún más complejo porque permea las relaciones sur-sur, porque incluso los gobiernos declarados de izquierda no han podido superar, o se han visto confrontados entre las declaraciones constitucionales y la definición de leyes y políticas. Se trata de la comprensión de la Naturaleza como Sujeto de Derechos.

Sabemos que tras la apropiación de los recursos naturales se encuentra la apuesta del Estado por la Imposición de una política económica que prioriza el ingreso de los recursos sea por los impuestos que se espera obtener, sea por  sostener una estructura de privilegios aunque eso suponga la violación de las leyes, derechos humanos, sociales, comunitarios y de la naturaleza.8

Notas:
1. Adaptado de Leff, E: “La complejidad ambiental”, Siglo XXI Editores. Pp16.
2. Bellamy Foster, J: “La Ecología de Marx, materialismo y naturaleza”, Ediciones de intervención cultural  El Viejo 
Topo, España, 2000,  38.
3,4,5. Íbidem
6. Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina: “El discurso de la minería responsable: mitos y verdades”. 
Ecuador.2009.
7. Término utilizado para replicar la Iniciativa Yasuní ITT (dejar el crudo bajo tierra) en otros 
ecosistemas. (http://www.amazoniaporlavida.org/es/). 
8. Maldonado Adolfo en: Solíz, F. et col. 2011. Infancia de oro en la Cordillera de El Cóndor. Clínica Ambiental. 
2011