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lunes, 13 de abril de 2015

Carcelen y los colores del país al desnudo



Como una nueva convocatoria la calle se viste de colores; vuelven a resurgir los poemas pintarrajeados al apuro en las paredes de esta franciscana ciudad; la gente se torna tumulto, toma en sus manos la decisión de darle un nuevo ajuste a la propuesta que hace poco nos parecía definitiva. Es el tiempo que reverbera en los alucinados ojos de los protagonistas y que se tornan instantáneas de la vida que fluye a borbotones. Nada es inamovible, nada es eterno a pesar de todos los discursos de que permanecerán cien años. Solo la imaginación tiene la posibilidad de reconstruirse para pergeñar aquello que deseamos.

Vuela la loca ilusión para volverse acción, trazo decidido, color del grito que es sofocado por la lluvia o el volumen de la propaganda. Aquello que pasa en la calle es el laboratorio de lo que sucede en la vida, en vocación por la irreverencia de esos personajes anónimos que construye la historia.


El mar, retorcido por las manos de una lavandera, surge vigoroso en la plástica de Alberto Carcelén; un juego, una propuesta de contraste mirados siempre desde el asombro y el color. Una constante búsqueda desde la orilla de los otros va llenando el lienzo de aquellos tonos con los cuales se hace la vida, el naranja, el bermellón, el azul, el amarillo y el lila copulan en una orgía interminable para saturar sus cuadros de un grito, un poema, una forma de existir. Peces dorados que guardan el secreto aroma de mar, betuneros como cronistas de las calles, mujeres con su sensualidad que hacen inagotable la vida, mendigos que arrogan su desprecio a los transeúntes, acordeonistas ciegos que tañen las notas de su noche eterna en el asfalto de la indiferencia; vendedoras ambulantes con los productos a ser confiscados por los guardias municipales; jóvenes con el rostro cubierto enfrentando a la fuerza represiva del poder; marginales a punto de romper los límites y las estanterías. 

Los cuadros de Alberto Carcelén esa otra dimensión que no caben en los libros de estadísticas ni en los de historia. Es el pueblo llano; los príncipes de la pobreza y el arrabal, son los que justifican todos los programas de mejoramiento de las condiciones de vida ideado por los tecnócratas. Pero estos (los tecnócratas), nunca conocerán el secreto de la vida, nunca llegarán a entender la estética de los excluidos, por más que aplican las más novedosas técnicas para descifrar la realidad; esta, siempre se les escapará de sus perfumadas oficinas. Pero Carcelén la capta, con su asombrosa paciencia para delinear la rabia, con su paleta rastrillada con los colores de la cotidianidad plasma, una tras otro, a los personajes de esta obra bufa.


Una vieja cartulina, fechada en julio de 1974, da cuenta de sus inicios; apenas son legibles algunos apellidos de aquel jurado que le jugó la mala pasada de afirmarlo en esta pasión. Son cuarenta y un años de regar frente al lienzo en blanco; y, ha visto tanta vida y tantos rostros y tantos jóvenes que se hicieron viejos de la noche a la mañana.

Pero persististe, Alberto persististe con esa injustificada terquedad de los que atesoran la esperanza como única puerta escapatoria; es que, o nos fugamos todos a no es posible el sueño, así de simple y de complejo es el asunto. Y Carcelén afila sus lápices y aguza su mirada esperando impasible la llegada de la estampida; mientras tanto, dibuja una arquitectura inverosímil, aquella en la que en la que subvierte el orden y la gravedad, pues no existe morada que dibuje sin que se note la solidaridad que rebasa sus paredes. A medio camino, cambia de armamento, toma las acuarelas y profana el árbol de la vida y de los sentidos; y dibuja mujeres desnudas en medio de la hojarasca inútil de los convencionalismos y caracoles misteriosos que pasan raudos como un símbolo sexual y guitarras descomunales ante los brazos avariciosos de los musicantes y jaguares surrealistas y águilas arpías que baten sus alas ante el desmedido precepto del desarrollo. Todo eso se arremolina en mi memoria cada vez que miro un cuadro de Alberto, el pintor, el organizador de lo imposible. Y todos los personajes de esta tierra en su sensual oración diaria por la vida. Negras, mulatas, blancas con ganas de blanquearse, cholas de todos los calibres, mujeres y hombres de la Amazonía; la sensualidad contraviniendo las normas del poder controlador.


Mientras modernos charlatanes venden el cuento del desarrollo, Alberto calcula su última celada, la que le permitirá vivir su logros y sus sueños; pues quien, en s sano juicio, posa para el olvido su mirada y su rostro de aire profano para ser plasmado en uno de sus innumerables retratos. Consiente y a salvo de la locura empacada en relucientes cristales, Alberto persiste en su pasión, en su forma particular de retratar la existencia.

Vigoroso el mar y sus infinitas tonalidades de azul, todos los matices del verde para abarcar la serranía; el país desnudo en su inocencia y orgullo, en esa dignidad que da inventarse los oficios, los centavos necesarios para calmar el hambre. No es pintura para las galerías y Alberto lo sabe por eso despliega su concepción de la historia en murales y paredes, recogiendo a los héroes que niega la patria. Esos hacedores vulgares de la realidad palpitante, de donde bulle el color, la música, la esperanza y la alegría. Conspirador del orden, enemigo de artificios y ornamentos; Alberto ejecuta trazos limpios, seguros sobre la superficie para dejar su huella, su firma, su arte.

          
  Se van a cumplir sesenta años del apresamiento de Rosa Parks, ciudadana negra, que en 1955, en Montgomery, Alabama, se negó a ceder su asiento de autobús a un pasajero lanco. Fue un simple acto de resistencia que dio inicio a la finalización de la segregación racial en EE.UU.; este simple hecho desencadenó una serie de reacciones en toda la población negar para impugnar aquello que estaba legalizado y que parecía inamovible. Es el mismo año en que nace Alberto con esa incalificable vocación para subvertir y cuestionar, para exponer y exponerse, para cuestionar y construir su propio mundo de colores a su imagen y semejanza. La trocar la pasiva contemplación monacal en una acción irrenunciable de pronunciamiento artístico a favor de los sueños y de aquello que soñamos; no como espejismo colectivo diagramado por los expertos; como sueños colectivo vividos y construidos por su protagonistas, pues eso son lo personajes que pinta Alberto: protagonistas de su propia derrota y de su vocación para despreciar las normas y las convenciones.



!! Saludos Alberto, por la vida, la pasión y la pintura!!

Pablo Yépez 




lunes, 8 de octubre de 2012

Ernesto "Ché" Guevara


Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967) Fue un revolucionario, guerrillero, político y médico comunista argentino que posteriormente se nacionalizaria argentino-cubano. Fue uno de los líderes de la revolución cubana llegando al grado de comandante y murió en Bolivia durante al guerra de guerrillas en aquel país con la intención de liberarlo.

Ernesto Guevara nació el 14 de Junio de 1928 en una familia de clase media alta. Durante su adolescencia ya empieza a mostrar ciertos puntos clave en su ideología, como el antiimperialismo y mas concretamente al imperialismo norteamericano.

En 1950 inicia su primer viaje solo y en 1952 su primer viaje latinoamericano. Finalizó sus estudios de medicina universitarios, recibiendo así, el titulo de médico.

En 1953 inició otro viaje latinoamericano llegando a Guatemala sin dinero, donde se tuvo que establecer y donde tuvo lugar poco después un golpe de estado con el apoyo de la CIA contra el gobierno democrático.

Ernesto empezó declararse comunista abiertamente y en múltiples escritos, escribía admirando la revolución, el socialismo y nombrado figuras como el camarada Stalin.
Cuando el ejército golpista invadió Guatemala, Ernesto se inscribió a las brigadas de sanidad y a las brigadas juveniles comunistas, quién patrullaban las calles por la noche. Pero en Julio de 1954, los golpistas ganan y se establece allí una dictadura militar.
Tres eso, ese mismo año, Guevara se exilia en México, donde se casa, tiene una hija, conoce a Fidel Castro e ingresa en el Movimiento del 26 de Julio (M-26-J), con el fin de derrocar al gobierno dictatorial que hay en cuba.

Entró en el grupo tras conocer a Ñico López, pero la ley de amnistía dejó libre a Fidel y Raúl Castro, como a 18 compañeros mas. Raúl llegó primero y congenio muy bien con el Ché, aunque Fidel no había estado nunca en el Partido Comunista, Raúl si lo había hecho en el partido comunista cubano llamado por aquel entonces "Partido Socialista Popular", siendo Raúl mucho mas radical en sus actitudes y posiciones.

Dos semanas después de la llegada de Fidel a México, se le ofreció al Ché la entrada en el movimiento y éste acepto sin dudarlo. Fueron entrenados en al guerra de guerrillas por un coronel español que había luchado con al república en la guerra civil española llamado Alberto Bayo Giroud (quién también participaría en la revolución cubana y llegaría a ser general en el ejército cubano).

El Ché junto con Fidel Castro

En el verano de 1954, la mayoría del movimiento es arrestado por la policía mexicana.
El Ché fue uno de los últimos en salir al considerarse comunista cuando lo interrogaron y que tenía intenciones de hacer revoluciones en América latina. Fidel Castro demoró la salida a Cuba para que el Ché pudiera acompañarlo y realizo gestiones con las autoridades mexicanas y el 2 de Diciembre, 82 hombres (Fidel y Raúl Castro, El Ché, Juan Almeida y Camilo Cienfuegos entre ellos), parten en el yate Granma hacia Cuba, para iniciar el movimiento revolucionario.

Desembarcaron en el Golfo de Guancanayabo, pero tres días después, cuando aún el grupo estaba desorganizado, fue emboscado por el ejército y la mayor parte murió en el combate, fueron ejecutados o detenidos. El resto se dispersó y volvió a reunirse en la Sierra Maestra el 21 de Diciembre, aunque el gobierno aseguro que los hermanos Castro y el Ché Guevara habían muerto, peor Ernesto envió una carta a su familia haciéndoles saber que estaba bien. La Sierra Maestra es un cordón montañoso situado a 800 km de la habana, en el otro extremo de la isla, cubierta por la selva tropical y que conecta con la ciudad de Santiago de Cuba.

Debido al clima, el Ché sufrió fueres ataques de asma, cosa que no le impidió emplear su visión táctica, su valor temerario y una gran capacidad de mando. Guevara también impuso su personalidad al mostrarse estricto en sus actos de disciplina, cosa que se vio claramente en 1957, cuando descubrieron a un guerrillero traidor que había dicho la posición del grupo al enemigo, haciéndoles perder muchos hombres y al borde de la derrota definitiva. Fidel Castro decidió que sería fusilado por traición  y como no dijo quien lo haría, ante la indecisión general, el Ché fue quién le disparo un tiro en la cabeza. Pero el Ché no era una persona fría y sanguinaria, ya que siempre se mostró tolerante con los errores de sus propios hombres y con los prisioneros enemigos, interviniendo para evitar ejecuciones, atendiendo como médico a los heridos heridos y prohibiendo estrictamente las torturas y los fusilamientos a los prisioneros.

Los primeros meses fueron tranquilos, murieron apenas 6 guerrilleros y no hubo muchos enfrentamientos. El grupo guerrillero se hizo se popular nacional e internacionalmente por una entrevista a Fidel en el Times.

En mayo el ejército revolucionario había crecido a 128 combatientes bien preparados y el día 28 atacaron el Cuartel de El Uvero, perdiendo la vida 6 guerrilleros y 14 soldados con una gran cantidad de heridos en los dos bandos, y el Ché atendió a los heridos de ambos bandos. Un tiempo después el Ché fue ascendido a capitán y pocos días después al grado de comandante, grado que hasta entonces solo tenía Fidel Castro. Ahora la gente debía de llamar a Ernesto "Comandante Ché Guevara". La segunda columna sería llamada luego cuarta para confundir al enemigo.

El Ché llamó la atención por integrar en sus tropas a guajiros y negros, que eran por aquél entonces el sector mas marginado del país. Tras unos cuantos enfrentamientos victoriosos establecería una base permanente (con hospital, panadería, armería, zapatería...). Una de las funciones que tuvo el Ché fue detectar a infiltrados en la columna y ejecutar a los bandoleros que aprovechaban la situación para para violar mujeres y asesinar, y que aparte en muchas ocasiones se identificaban como guerrilleros revolucionarios.

Fue estricto con su columna, haciendo que algunos incluso pidieran el traslado a otra, sin embargo tenía un comportamiento igualitario y justo, enseñando a gente leer y escribir, matemáticas, política entre otras cosas, hizo un grupo fuertemente solidario.

A principios de 1958, Fidel decidió formar nuevas columnas al mando de Juan Almeida, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos, a quienes designo comandantes. Posteriormente el Ché fue retirado de la primera columna para adiestrar a los novatos.

El 6 de Mayo el ejército de Batista lanzó una ofensiva de 10.000 hombres sobre los rebeldes, que contaban con 280 guerrilleros y durante las primeras semanas de la ofensiva las fuerza de Batista estuvieron a punto de derrotar a la guerrilla que sufrió enormemente la ofensiva, sin embargo las tropas del ejército no pudieron acorralar a los guerrilleros y en Julio éstos lanzaron una ofensiva contra el ejército. Tras sucesivas victorias, Fidel Castro fue nombrado comandante en Jefe.

En Agosto las tropas de Batista inicia su retirada de la Sierra Maestra y Fidel Castro vio a Batista lo suficientemente debilitado como para expandir la guerra al resto de Cuba. El Ché Guevara y Camilo Cienfuegos debían marchar hacía el norte y dividir la isla en dos y preparar el ataque de la ciudad estratégica de Santa Clara, cosa que les abriría camino a La Habana. Los hermanos Castro se quedaron en Oriente para controlar la región y atacar Santiago de Cuba.

El Ché Guevara en una entrevista

Durante su llegada hasta Cuba occidental, el Ché conocería a la que sería su mujer: Aleida March, y con quien tendría cuatro hijos.

A finales de Noviembre las tropas del Gobierno atacaron a las tropas de Camilo y Ernesto y tras una semana de enfrentamientos, el ejército de Batista se retiró con múltiples perdidas.

La columna de Camilo se dirigió y estuvo combatiendo hasta el día 31 de Diciembre en Yaguajay, mientras el Ché tomaba Remedios y el puerto de Caibarién y el día siguiente el cuartel de Camajuaní, donde las tropas del gobierno huyeron sin combatir el 27 de Diciembre, quedando así el camino libre para atacar Santa Clara, la cual Batista había fortificado con 2.000 soldados y un tren blindado, sumando un total de 3.500 soldados para combatir a 350 guerrilleros (10 veces menores en número).

El día 28 de Septiembre comenzó el ataque, la batalla fue sangrienta y duro 3 días por toda la ciudad. Guevara estableció como prioridad era el tren blindado, que sería tomado el 30 de Diciembre, cosa que desencadenaría la caída de Batista. El dictador de huyó de Cuba pocas horas después.

Las fuerzas rebeldes triunfantes en toda la isla, procedían a detener miembros de la dictadura de Batista, muchos de los cuales fueron declarados criminales de guerra. Las tropas de Camilo se dirigieron a La Habana tomando los puntos restantes de la isla y las tropas rebeldes entraron triunfantes en la capital.

Cuando tomaron el poder se estableció un nuevo gobierno y éste empezó a tener buenas relaciones con la Unión Soviética.

Muchos de los juzgados como criminales de guerra fueron fusilados, cosa que debido a las constantes críticas, el Ché contestó diciendo: "...Fusilamientos, si, hemos fusilado, y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte...".

El 7 de Febrero se estableció una nueva constitución, cosa que hizo que el Ché Guevara fuera nacionalizado cubano, debido a uno de sus artículos.

Por su experiencia en el pasado el Ché estaba seguro de que Estados Unidos no permitiría una reforma a escala social y económica que iba a implantar la revolución y que en un caso extremo llegaría incluso a invadir la isla. Por eso Guevara optó por establecer un gobierno socialista, excluyendo a los sectores conservadores. Pensó también en prepararse para un confrontación abierta con Estados Unidos, buscar el apoyo de la Unión Soviética (URSS) y abrir nuevos focos guerrilleros en América Latina para expandir la revolución por todos los territorios latinoamericanos. Guevara participó también en la reforma agraria.

Ché Guevara en la ONU

La situación se polarizó inmediatamente después de la caída de Batista y se activaron organizaciones militares y terroristas contra el nuevo gobierno y la preparación de la invasión de Cuba desde el exterior. Estados Unidos y varios dictadores latinoamericanos apoyaron los planes contra el gobierno revolucionario cubano. El Ché también impulsó la nacionalización de las empresas.

Una cosa que cabe destacar en el Ché es que a pesar de ser una figura importante, fue la estricta austeridad y la falta de privilegios que que insistió en extremar. Incluso cuando se hizo presidente del banco de Cuba, se negó a cobrar los 2.000 pesos correspondientes por el cargo, quedándose únicamente con su sueldo de comandante de 250 pesos.

Ernesto viajó durante dos meses por varios países comunistas: Yugoslavia, la Unión Soviética, China, Corea y Alemania Oriental. En todos estos países conoció algunos de sus dirigentes tales como Josip Broz "Tito", Mao Zedong o Nikita Jruschov, por quien fue invitado a presenciar junto a el y el resto del Soviet supremo la celebración de la Revolución Rusa.

La prioridad del Ché en ese viaje fue el acercamiento y amistad entre Cuba y la Unión Soviética.

Antes de dejar el poder en 1961, el presidente de los Estados Unidos Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba y el enfrentamiento abierto se veía venir.

En Abril de 1961 se produjo la invasión de Bahía Cochinos desde Nicaragua, donde un ejército de anticastristas, la mayoría cubanos exiliados, fueron armados y entrenados por la CIA para que invadieran Cuba, pero fracasa tras 72 horas totalmente vencida por el ejército cubano dirigido por Fidel Castro.

Por acuerdos con la Unión Soviética, Cuba permitió que ésta estableciera misiles en su territorio, cosas que llevaría a la crisis de los misiles de Cuba cuando un avión espía de los Estados Unidos detecto los misiles y el mundo estuvo al borde una III Guerra Mundial a escala nuclear.

El asunto acabo resolviéndose con un acuerdo por el cual los Estados Unidos no invadirían Cuba y retirarían los misiles nucleares de Turquía a cambio de que los soviéticos retirara los misiles de Cuba.

El Ché tenía un pensamiento internacionalista en el que entraba abrir nuevos focos guerrilleros en otras partes del mundo y que abrir los frentes en África, Asia y América Latina sería un fuerte golpe para el imperialismo.

El Ché en los años 60

Tras iniciar múltiples guerrillas en varios países latinoamericanos, el Ché vio una gran oportunidad en la República Democrática del Congo, en el centro de África, con fronteras con 9 países, cosa que el Ché veía como un foco para una revolución a mayor escala.
Por lo que por un tiempo, el Ché estuvo en paradero desconocido.

El Ché se presentó para combatir en el Congo sin previo aviso a los líderes rebeldes, cosa por la que fue mal recibido. Ernesto se instalaría en la zona de combate y mientras los líderes militares congoleños casi no iban al frente.

La participación cubana en la rebelión congoleña fue un desastre, el idioma, la falta de disciplina, las facciones nacionales y extranjeras y el cese del apoyo de Tanzania. El Ché se retiró del Congo considerando la situación como vergonzosa en 1965 y tres días después de que Guevara abandonara el Congo, un golpe de estado instauró una dictadura en el país.

Luego pasó 5 semanas en Praga escoltado por el servicio secreto cubano y estuvo allí preparó el próximo paso guerrillero en Bolivia con el apoyo de Fidel Castro.
En 1966 el Ché regresa secretamente a Cuba y ve por última vez a los hijos.

En 1966 Bolivia estaba gobernada por una dictadura que había derrocado al presidente y puesto fin a la revolución de 1952.

El Ché se instaló en una zona montañosa y selvática en el sudeste del país. Había 47 guerrilleros de países latinoamericanos y contó con el apoyo de varios grupo guerrilleros armados y demás.

El 11 de Marzo de 1967 Bolivia solicitó ayuda al servicio de inteligencia de los Estados Unidos.

La columna de el Ché se dividió de la otra columna guerrillera y no volverían a encontrarse tras varias complicaciones. En sucesivas escaramuzas fueron muriendo varios hombres, entre ellos algunos de confianza de el Ché. La guerrilla y sus aliados sufrieron duros golpes en estos meses. En ese momento escribió "Mensaje para los pueblos del mundo", en donde se encuentra su histórica frase: "Crear 2, 3... muchos Vietnam, es la consigna".

Criticando los crímenes estadounidenses en la guerra Vietnam y en el mundo y como el pueblo vietnamita aguantaba solo a la superpotencia y que el imperialismo utiliza la guerra como chantaje y que la respuesta de los pueblos debía ser el no temer la guerra.

También dice que Estados Unidos no permitiría una segunda Cuba y utilizarían todos sus medios como estaba haciendo en Vietnam, incluso con guerra abierta contra esos países y que el mismo tenía grandes esperanzas sobre las revoluciones en América Latina y que Estados Unidos no lo permitiría pacíficamente, llegando a matar poblaciones campesina y bombardeando ciudades (como después se comprobó que hacía en Vietnam).

Otra cosa que dijo fue que la guerra acabaría incluso con los países agresores.
El 1 de Agosto la CIA mando dos hombres mas para cazar al Ché Guevara. El día 31 atacaron la segunda columna muriendo todos menos 1, sus cuerpos fueron primeros trofeos y luego enterrados clandestinamente.

La columna del Ché se vio cerca de caer y la última anotación del Ché en su diario fue del 7 de Octubre.

El día siguiente fueron emboscados y solo sobrevivieron 5, el Ché pudo haber escapado, pero decidió evacuar a los enfermos, a los que venían en persecución directa, el Ché los consigue parar junto con la parte del grupo que se había quedado con el y cuando fue a continuar el cerco se cierra y luego de 3 horas de lucha, el Ché, herido en la pierna fue capturado y la mayoría de sus compañeros muertos y los que escaparon consiguieron escapar hacia Chile.

Al día siguientes fueron llevados a la Hilera y el presidente Barrentos mando ejecutar al Ché Guevara, con la CIA presente en el lugar. Poco antes sus compañeros Simeón Cuba y Juan Pablo Chang corrieron la misma suerte a la que estaba destinado el Ché.

Quien lo iba a fusilar estaba aturdido y el Ché le dijo "ponte firme, que solo vas a matar a un hombre". Poco después alzo su fusil y disparo varios disparo contra el Ché. Una de las personas mas grandes del siglo XX dejaba el mundo haciendo lo que deseaba, liberar a los pueblos de la opresión.

Frases Célebres:

- "¡Hasta la victoria, siempre!"
- "Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor."
- "Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas."
- "si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
- "Si no existe la organización, las ideas, después del impulso inicial, van perdiendo eficacia."
- "En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera."
- "La revolución no se lleva en la boca para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella."
- "Porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha hechado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta la conquista de la verdadera independencia, por la que ya han muerto mas de una vez, inútilmente."
- "Me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie."

domingo, 2 de septiembre de 2012

Alberto Acosta candidato de la unidad de las izquierdas



El 1 de septiembre de 2012 quedara en la retina del pueblo, como una fecha histórica, la izquierda en sus vertientes, se une en un proyecto político inédito, anteponiendo aspiraciones justas de cada uno de los sectores, para juntar su fuerza y postular al candidato, para las elecciones del 2013.


La coordinadora Plurinacional de la Izquierdas en cual conjugan el MPD, PACHACUTIK, PARTIDO SOCIALISTA, PODER CIUDADANO, PARTICIPACIÓN, entre otros movimientos provinciales y locales, se reunieron en la ciudad de Guayaquil, en la cual se realizaron las elecciones primarias para determinar el que seria el candidato que representara a la Unidad de las Izquierdas y  con el 57%  de la votación, Alberto Acosta, economista de formación, fue elegido por los empadronados de esta elección como el candidato único de las izquierdas. 


Estudió Economía de la Energía, Geografía Económica, Economía Industrial y Administración de Empresas en la Universidad de Colonia en Alemania. Esta capacitación le abrió las puertas para trabajar como consultor del Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales ILDIS (Fundación Friedrich Ebert) y para liderar el proyecto de Análisis de Coyuntura Económica del ILDIS - FES. Una de sus principales contribuciones en esta etapa fue el estudio de la deuda externa. Su experiencia lo llevó a ejercer cátedra en universidades de pregrado y posgrado en Quito, Guayaquil y Cuenca, en Ecuador, y en la Universidad Complutense de Madrid, en España. Desde noviembre del 2008 se desempeña como profesor investigador de la FLACSO. Pero antes, fue Ministro de Energía y Minas (enero- junio de 2007) y Presidente de la Asamblea Constituyente (noviembre de 2007-junio de 2008). Participó como panelista en conferencias nacionales e internacionales y es autor de múltiples aportes en libros colectivos e individuales

lunes, 13 de agosto de 2012

Entre la retórica de la participación y la práctica del silenciamiento

La criminalización de la protesta en el Ecuador

Juan Pablo Aguilar Andrade[1]
… el nuevo delegado que ahora hace las veces del duque,
sea por culpa de su nueva situación y del deslumbramiento
que ella le da, sea porque cree que el público
es un caballo al que el gobernante que le monta …
debe hacerle sentir con premura la espuela,
para que se entere de que puede montarle;
sea que la tiranía esté en la esencia del poder … no sé nada de ello …
lo cierto es que el nuevo gobernador ha ido a desenterrar contra mí
todas nuestras viejas leyes penales, que, como armaduras
deslustradas, yacían colgadas tan largo tiempo en la pared …
Para hacerse un nombre juraré que me aplica esas leyes
caídas en letargo … De seguro que es por hacerse un nombre.
William Shakespeare, Medida por medida, acto I, escena II

LA REPRESIÓN EN EL “ESTADO PARTICIPATIVO”
El primer artículo de la Constitución de Montecristi establece que la soberanía radica en el pueblo, quien la ejerce por medio de los órganos del poder público y de las formas de participación directa constitucionalmente establecidas. Esto, unido a la forma en que el texto Constitucional regula esas formas de participación directa,  ha llevado a autores como Juan Pablo Morales (2008: 161) a hablar de un salto cualitativo en materia de participación, pues gracias a los mandatos de la norma suprema se abriría “la posibilidad de que las personas, en forma individual o colectiva, se involucren activamente en la toma de decisiones, planificación y gestión de los asuntos públicos”.

He manifestado en ocasiones anteriores (AGUILAR, 2009, 2010-1 y 2010-2) que muchas de las supuestas novedades en realidad no son tales, pues existían ya en anteriores textos constitucionales, y que lo que se ha producido más bien es una lamentable reducción de lo público a lo estatal, que lleva a la pretensión de cooptar la participación e institucionalizarla por medio de una nueva función del Estado, la de Transparencia y Control Social.

Esto, sin embargo, poco importaría y no pasaría de ser una nueva ilusión incumplida, si no viniera acompañado por lo que cada vez con más intensidad y frecuencia se va presentando como una forma cotidiana de ejercicio del poder: la utilización de las leyes penales para controlar y desactivar la actuación de quienes no comparten el punto de vista del titular del Ejecutivo.

No hay todavía un estudio detallado del tema ni un análisis de casos y expedientes, pero entra cada vez más en el ámbito de lo normal conocer, por medio de la prensa, que movilizaciones o conflictos sociales han sido enfrentadas por el gobierno encarcelando a los involucrados o montando procesos judiciales en los que la acusación se centra en los que el Código Penal califica como delitos de sabotaje y terrorismo (artículos 156-166).

El 26 de noviembre de 2007 habitantes de Dayuma, en la provincia de Orellana, obstaculizaron la vía hacia el pozo Auca de Petroproducción para protestar por los que consideraban incumplimientos del Gobierno nacional a un acuerdo firmado dos años antes. Rafael Correa respondió declarando el estado de emergencia (Decreto Ejecutivo 770, Registro Oficial 231 de 13 de diciembre de 2007) y disponiendo, en abierta violación al artículo 24 número 11 de la Constitución entonces vigente, que de haber infracciones tipificadas por la Ley de Seguridad Nacional, se las juzgue conforme el Código Penal Militar, sin reconocer fuero alguno (artículo 5).

El 30 de noviembre las fuerzas especiales del Ejército, rompiendo puertas y ventanas, irrumpieron en varios domicilios y detuvieron a veinticinco personas, entre las que se encontraba la Prefecta de la provincia, Guadalupe Llori, bajo la acusación de terrorismo organizado (CEDHU: 2007: 11).

Los encauzados pudieron salir en libertad como consecuencia de la amnistía declarada por la Asamblea Constituyente en marzo de 2008 (segundo suplemento del Registro Oficial 343 de 22 de mayo de 2008),  pero en el caso de la Prefecta Llori una serie de maniobras legales y una acusación de peculado, que al final se estableció como infundada, la mantuvieron en prisión hasta septiembre de 2008 (EL UNIVERSO, 23 de septiembre de 2008).

Aunque el caso Dayuma fue presentado como especial pues, según el entonces Ministro de Gobierno Fernando Bustamante, la extrema violencia y la provocación de sectores interesados en producir el caos justificaba la actuación gubernamental (DÁVALOS), el recurso al Código Penal y la acusación de sabotaje y terrorismo se han convertido en una constante respuesta de las autoridades ante la protesta ciudadana.

Quienes se oponen a la explotación minera saben ya, por ejemplo, que un juicio por sabotaje y terrorismo puede ser la consecuencia de cualquier movilización. Los casos no son pocos y una buena muestra puede verse en la carta que la Federación Internacional y la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos dirigieron en febrero de 2009 al Grupo de Trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias (FIDHU/CEDHU: 2009): órdenes de prisión en Morona Santiago y Azuay y procesos en curso en esas provincias, en Pichincha e Imbabura, muestran que no nos encontramos frente a casos aislados sino ante una clara y consistente política de gobierno para sancionar penalmente la protesta y, aunque en uno de los procesos se ha obtenido una sentencia absolutoria de primera instancia, en otro el resultado ha sido la condena de los enjuiciados.

A esto deben sumarse los procesos penales contra varios dirigentes del Confederación de Nacionalidades Indígenas, la acusación contra los supuestos participantes en los disturbios en La Concordia y la prolongada prisión de Marcelo Rivera; en estos casos, actos con diversos niveles de violencia se convirtieron, por obra de los fiscales, en ejemplos de terrorismo. En el caso de Marcelo Rivera, su abogado defensor ha presentado una queja por la presencia en la audiencia de formulación de cargos del Subsecretario Coordinador de la Política y de funcionarios del Ministerio de Gobierno, así como por la entrevista del primero de los mencionados con el fiscal y la jueza.

LA HERENCIA DE LA JUNTA MILITAR
Los delitos de sabotaje y terrorismo existen en el Ecuador por obra y gracia de la Junta Militar de los años sesenta y responden, indudablemente, a la doctrina de la seguridad nacional. El hecho de que se los haya ubicado en el Código Penal entre los delitos contra la seguridad del Estado, es una buena muestra de ello.

El Código Penal vigente al empezar la década de los sesenta (suplemento del Registro Oficial 1202 de 20 de agosto de 1960) sancionaba la obstaculización de las vías o los daños instalaciones de servicios públicos, pero lo hacían con la debida proporcionalidad, con prisión de un máximo de cuatro días, considerando que se trataba de simples contravenciones.

El 17 de marzo de 1965, la Junta Militar de Gobierno promulgó,  en el Registro Oficial 459, sin considerandos ni exposición de motivos, varias reformas al Código Penal, entre las que se incluía la incorporación de un capítulo denominado “De los Delitos de Sabotaje y Terrorismo”. Entre estos delitos se encontraban la paralización de servicios de salud (prisión de uno a cinco años); la destrucción, deterioro, inutilización, interrupción o paralización de servicios públicos (reclusión de ocho a doce años); el afectar la recolección, producción, transporte, almacenaje o distribución de materias primas (prisión de uno a tres años); la agresión terrorista contra funcionarios públicos o sus propiedades (tres a seis años de reclusión) y la amenaza terrorista (prisión de tres meses a un año), sin que se defina el alcance del término “terrorista”.

Irónico resulta que entre los delitos adicionales a los de sabotaje y terrorismo la Junta Militar haya incluido, sancionándolo con reclusión de cuatro a ocho años, el alzamiento contra el gobierno para desconocer la Constitución, deponer al Gobierno o disolver el Congreso, cosa que precisamente habían hecho los autores de la norma y.

En la codificación promulgada durante la última dictadura de Velasco Ibarra (suplemento del Registro Oficial 147 de 22 de enero de 1971), que es la hoy vigente, el Código Penal incorporó el capítulo de los delitos de sabotaje y terrorismo con los textos aprobados por la Junta Militar. El incremento de penas establecido al final de la última dictadura de las Fuerzas Armadas (Registro Oficial 621 de 4 de julio de 1978) fue dejado sin efecto no bien reinstaurado el orden democrático (Registro Oficial 36 de 1 de octubre de 1979); los tipos penales de sabotaje y terrorismo, sin embargo, se mantuvieron incólumes y el texto dictatorial de los sesenta sigue siendo ley de la República.

LA PROTESTA COMO DELITO
En los delitos de sabotaje y terrorismo importa menos el tipo penal en sí, que la lógica que está detrás de él. Esto porque sin duda hay expresiones de violencia que merecen una sanción, pero esta última no debe pensarse a partir de la idea de castigar la disidencia, ni del supuesto de la intocabilidad de un poder dispuesto a vengarse de cualquiera que lo cuestione.

Cabe preguntarse si la quema de llantas en la vía pública, acto típico de cualquier protesta estudiantil, merece la pena de uno a tres años de prisión prevista por el artículo 129 del Código Penal, cuando el ejercicio arbitrario del poder para privar de la libertad a una persona se sanciona con seis meses a dos años (artículo 180) y la pena no sobrepasa los seis meses cuando se atenta contra libertades o derechos constitucionales (artículo 213). A juzgar por las sanciones previstas, colocar obstáculos en la vía pública es para el Código Penal tan grave como agredir e incapacitar permanentemente a una persona para el trabajo (artículo 466) o el abandono de un niño que termina con la mutilación o la muerte de éste (artículos 476 y 477).

Todo lo dicho si no se sostiene que lo que ha ocurrido en realidad es una interrupción del servicio público de transporte, pues en ese caso el acusado termina enfrentando la pena del artículo 158 del Código Penal (de ocho a doce años de reclusión mayor ordinaria), igual que si fuera culpable de peculado (artículo 257) o de homicidio simple (artículo 449).
La falta de proporcionalidad de las penas establecidas para los llamados delitos de sabotaje y terrorismo salta a la vista y solo se explica por su verdadero propósito: asignar a la protesta consecuencias tales que desalienten el disenso e impongan la obediencia. No se trata tan solo de penalizar el uso de la violencia o la afectación a las personas, ni se piensa en que la reparación de los daños puede ser una alternativa más adecuada; lo que se pretende, únicamente, es sumisión, acatamiento y castigo a la disidencia.
Impedir la “aplicación de restricciones desproporcionadas que puedan ser utilizadas para inhibir o reprimir expresiones críticas o disidentes” es, precisamente, la recomendación que en relación con este tema hizo, en su informe de 2009, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, 2010: 451-452). Esto porque, según el mismo informe, en países como los nuestros “la protesta pública puede convertirse en el único medio que realmente permite que sectores tradicionalmente discriminados o marginados del debate público puedan lograr que su punto de vista resulte escuchado y valorado” (CIDH, 2010: 451).

En el caso del Ecuador, un estudio de Tatiana Larrea (2007) muestra que la participación es percibida por los ecuatorianos como una de las facultades que tienen en el sistema democrático. “Sin embargo, la participación se limita al reclamo. Las experiencias que conocen son las manifestaciones, las movilizaciones, las huelgas, las protestas y los derrocamientos presidenciales … Otro tipo de participación que no sea la denunciante es desconocida” (LARREA, 2007: 71).

Desde el retorno a la democracia no han faltado casos en que los delitos de sabotaje y terrorismo han sido invocados, tanto por funcionarios públicos como por empresarios privados; lo novedoso de la situación actual está en el hecho de haber convertido esa invocación en instrumento de gobierno y transformado el enjuiciamiento penal en respuesta común e incluso única del Estado ante las manifestaciones de descontento.
Rafael Correa, que dio nueva vida al olvidado artículo 230 del Código Penal (ofender con amenazas, amagos o injurias al Presidente de la República), ha resucitado también el espíritu con que fueron concebidos los delitos de sabotaje y terrorismo en la época de oro de la seguridad nacional.

No solo eso: el titular del Ejecutivo considera necesario perfeccionar el instrumento heredado de la dictadura. No otra cosa puede pensarse si se revisa el proyecto de reformas al Código Penal recientemente presentado ante la Asamblea Nacional (oficio DPR-O-10-81 de 9 de julio de 2010, ingresado el 16 de los mismos mes y año), cuyo artículo 3 pretende incrementar la pena por interrupción del tránsito, que de uno a tres años pasaría a un mínimo de dos y un máximo de tres años, equiparándose así con la tortura (artículo 204) y el abigeato (artículo 555).

Sin duda, la teoría jurídica permite sostener la inaplicabilidad de los delitos a los que vengo haciendo referencia. Sin embargo, la ponderación entre, por ejemplo, el derecho al libre tránsito y el derecho a la libre expresión, no puede tener más que eficacia puntual, y eso si nos encontramos frente a jueces receptivos; el problema de fondo tiene que ver, no con  argumentos jurídicos convincentes y bien construidos, sino con decisiones políticas. “La imposición de una pena, nos recuerda Jacques Verguès, no es una cuestión de principios sino de conveniencia política” (2009: 88).

PARA TERMINAR, EL PRINCIPIO
La política de criminalización de la protesta no responde a un sorpresivo cambio de rumbo del gobierno; es, más bien, el resultado de un proceso de silencios complacientes e inédita indulgencia que, por esas paradojas de la historia, dio su primer paso importante, me parece, el 10 de diciembre de 2007, día de los derechos humanos.

En esa fecha, la Constituyente de Montecristi conoció los hechos de Dayuma, a los que se hizo referencia anteriormente, y resolvió que el pleno de la Asamblea no era el espacio para tratarlos. Los procesos judiciales deben seguir adelante porque solo por medio de ellos se puede saber quién es culpable y quién inocente, sostuvo María Paula Romo, mientras Pedro de la Cruz afirmó que la Asamblea debía dedicarse a resolver los problemas estructurales y no temas puntuales. María Molina recogió, pintándolo de otro color, el viejo argumento de la derecha: hay que cuidarse de la manipulación del tema de los derechos humanos; y Trajano Andrade negó a “quienes antes violaron los derechos humanos” la posibilidad de reclamar al gobierno. Gabriel Rivera hizo un llamado a cerrar filas alrededor del Presidente: “que a nadie le quepa la menor duda del férreo e irrenunciable apoyo de estos asambleístas del Movimiento País hacia nuestro Presidente, porque es el buque insignia de la revolución ciudadana” (ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, 2007).

En “El Juicio de Núremberg”, la película de Stanley Kramer, Abby Mann, el guionista, nos presenta el diálogo final entre Ernst Janning (Burt Lancaster), el juez alemán condenado a cadena perpetua, y Dan Haywood (Spencer Tracy) el juez norteamericano que lo condenó.
Créame, dice Janning, nunca me imaginé que podía llegarse a tanto abuso.

La primera vez que usted condenó a un inocente sabiendo que lo era, le contesta Haywood, ya llegó a eso.

En el Ecuador llegamos a la criminalización de la protesta, a las persecuciones, procesos penales y sentencias de las que estamos siendo testigos, y a las que vendrán en el futuro, el 10 de diciembre de 2007, cuando un grupo de asambleístas prefirió no ver los atropellos contra los que siempre había reclamado y sacrificó los derechos de las personas en el altar de las conveniencias políticas.

Quito, agosto de 2010

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aguilar Andrade Juan Pablo, 2009, “La cuarta función del Estado. Análisis de una ficción”, en VV.AA., La Nueva Constitución del Ecuador. Estado, derechos e instituciones, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar – Corporación de Estudios y Publicaciones.
Aguilar Andrade Juan Pablo, 2010-1, “La participación institucionalizada”, en Aportes Andinos, Revista Electrónica del Programa Andino de Derechos Humanos, número 26, www.uasb.edu.ec/padh_contenido.php?pagpath=1&swpath=infb&cd_centro=5&ug=ig&cd=2647.
Aguilar Andrade Juan Pablo, 2010-2, “Derechos de participación y derecho a participar”, en VV.AA.,  ¿Estado Constitucional de Derechos. Informe sobre derechos humanos. Ecuador 2009, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar, Ediciones Abya-Yala, pp. 223-235.
Asamblea Nacional Constituyente, Acta 007, 10 de diciembre de 2007.
CEDHU, 2007, “Dayuma: criminalización de la protesta social”, en Derechos del Pueblo, Quito, número 162, p. 11.
CIDH, 2010, Informe Anual de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 2009. Informe de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, en http://www.cidh.org/pdf%20files/RELEAnual%202009.pdf.
Dávalos Pablo, “Dayuma en el corazón”, en http://icci.nativeweb.org/dayuma%20en%20el%20corazon.htm.
FIDHU/CEDHU, 2009, “Carta al Grupo de Trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias”, 19 de febrero, en http://cedhu.org/index.php?option=com_content&task=view&id=584&Itemid=58.
Larrea Tatiana, 2007, ¿En qué pensamos los ecuatorianos al hablar de democracia?, Quito, Corporación Participación Ciudadana.
Morales Viteri Juan Pablo, 2008, “Los nuevos horizontes de la participación”, en VV.AA., Constitución del 2008 en el contexto andino, Quito, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Verguès Jacques, 2009, Estrategia judicial en los procesos políticos, Barcelona, Anagrama.



[1] Abogado. Profesor de la Facultad de Jurisprudencia de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.