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viernes, 23 de enero de 2015

Carta abierta a los medios de comunicación de la CONAIE


Los pueblos indígenas “…no planteen que el “Estado ecuatoriano es el otro”, sino que postulen un Estado incluyente…”


si un pueblo no se gobierna a sí mismo es porque otro
 


La CONAIE es una organización única ya por su relevancia histórica como por su propuesta política, su composición y funcionamiento democráticos, pero ahora es víctima de la miopía del gobernante, del desconocimiento de la teoría del Estado y el afán de borrar la memoria colectiva de los pueblos ecuatorianos.

Un axioma de la ciencia política sostiene que “si un pueblo no se gobierna a sí mismo es porque otro lo está haciendo por él.” Los indígenas son pueblos sin Estado, lo que no impide que aspiren a gobernarse a sí mismos. Lo admirable es que no planteen que el “Estado ecuatoriano es el otro”, sino que postulen un Estado incluyente, una sola estructura con instituciones y leyes que respondan a la historia y la cultura de cada uno de los pueblos que conforman actualmente el país.

La dominación, la explotación, la humillación no solo se expresan en la lucha de clases, sino también en los estados opresores que las ejercen sobre los pueblos que oprimen. ¿Por qué los indígenas no pueden dirigir la educación bilingüe si son los portadores de sus lenguas y culturas? ¿Por qué no manejan políticas de Salud Pública, si ellos han practicado su propia medicina durante miles de años? ¿Por qué no pueden tener espacios de reunión para manejar asuntos propios?

Cuando se le concedió a la CONAIE el comodato del edificio que ocupa, nadie imaginó que algún mandatario, en el futuro, querría marginar a los indígenas del derecho a la ciudad y a un espacio con significado social, político y cultural. La CONAIE ha dado muestras de un manejo democrático en el relevo de funciones, nadie ha querido perpetuarse en la dirección rompiendo reglas implícitas en la organización. León Roldós al presentar el libro “Autonomías Indígenas”, sugirió hacerlo en la sede de la CONAIE. Cuando Eduardo Galeano vino a Quito pidió visitar la CONAIE; se impresionó con sus propuestas y le dedicó un texto muy hermoso en “Todos los fuegos, el fuego”.

600 pensadores, científicos, humanistas, artistas e intelectuales de muchos países, entre ellos Noam Chomsky, Aníbal Quijano, Adolfo Pérez Esquivel, Boaventura de Sousa Santos, Leonardo Boff, Frei Betto, Elsie Monge y el propio Galeano, han repudiado la decisión de despojar de su pequeña capital a la organización porque se dan cuenta que es una disposición de tinte colonialista, que revela el deseo de terminar con el postulado del Estado Plurinacional que figura en la Constitución de Montecristi. Hace ya algunos meses, el papa en una audiencia pública en Roma al darse cuenta de la presencia de ecuatorianos que portaban un cartel de identificación nacional, mandó un mensaje claramente destinado al gobierno: “cuiden de la Amazonía y de los Pueblos Indígenas”.

La CONAIE no se formó como una junta de pobres, sino como lo que es: la Confederación de Nacionalidades Indígenas. Bien sabemos que la economía de los indígenas es en extremo precaria, como resultado de la secular explotación a la que han sido sometidos, pero los promotores de la CONAIE la pensaron en términos de reivindicación histórica y comunal, resaltando el origen y la especificidad étnico-cultural. Sin embargo, el presidente Correa en su última sabatina los tildó de adefesiosos. Estas calificaciones discriminatorias del gobernante contribuyen a que se avive el prejuicio racial secular de los hispano-ecuatorianos a pesar del algo grado de mestizaje que tenemos todos. Ya han aparecido grafitis en los que se dice: “longos, fuera de Quito”.

Por qué el Ecuador debe ser a la medida de los intereses políticos y económicos de un gobernante? ¿Por qué para cumplir con estos deseos se le va a permitir que confunda paternalismo con justicia y ciudadanía con nacionalidad?

martes, 11 de diciembre de 2012

Yo también fui terrorista‏


por Tito Palma Caicedo* 
Si como dijo el ex Dictador argentino General Jorge Rafael Videla en 1978 en una entrevista al Times de Londres: “Un terrorista no es solamente alguien con un arma de fuego o una bomba, sino también alguien que difunde ideas contrarias a la civilización occidental y cristiana.”. Yo también me confiesoTERRORISTA. Más todavía, si me defino como un hombre de pensamiento libre y de IZQUIERDA que tomé desde mi temprana juventud la decisión de ayudar a cambiar, no solo la sociedad sino el MUNDO.
Subvertir el orden establecido, para suplantarlo con un orden nuevo de justicia, paz y progreso social. Luchar por un mundo en el que exista menos pobreza, menos desempleo, menos analfabetas, menos corrupción, menos delincuencia; MAS oportunidades; MAS riqueza para repartir, MAS trabajo decente, MAS alegría, MAS seguridad, MAS paz social, MAS CULTURA.
Muchos de nuestra generación hemos luchado contra las dictaduras civiles y militares. También contra los gobiernos despóticos de derecha. (No conocí, nunca un gobierno despótico o autoritario de izquierda).  Me imagino que a aquellos les causaba TERROR nuestras ideas y por eso nos perseguían, nos encarcelaban y cerraban nuestras universidades, donde se fraguaban esa TERRORIFICAS IDEAS que los combatían.
No éramos, para ese entonces, muy pacifistas o “zanahorias”,  también salíamos a las calles con unas cuantas piedras en la mano y alguna vez empuñamos algún arma para enfrentar a los fusiles. Unos cuantos petardos, para llamar la atención... Nunca para crear el TERROR…. Ya que el TERROR éramos nosotros mismos, ÉRAMOS COMO BOMBA DE TIEMPO (y el tiempo nos dio la razón) que muchas veces obligaban a crear escuadrones volantes y otros mecanismos represivos.  Tuve muchos compañeros que encontraron la muerte, entre ellos, RAFAEL BRITO MENDOZA, Presidente de la Escuela de Derecho, que tuvo el atrevimiento de decirle al dictador Velasco Ibarra, que había masacrado estudiantes en la casona universitaria el 29 de mayo de 1969: “Gobierno que asesina estudiantes y gente humilde del pueblo, no merece respeto de nadie” . Esa TERRORIFICA declaración LE COSTÓ LA MUERTE y lo lanzaron de un helicóptero con un saco de arena atado a la espalda para sepultarlo en el fondo del mar, hasta que la naturaleza y sus aguas, lo  arrojaron a la playa, negándose a ser cómplices del crimen, verdadero TERRORISMO DE ESTADO.
En los gobierno “social-cristiano” (Ponce y Febres) también se dieron muertes y desapariciones: Eduardo Flores Torres, maestro socialista revolucionario, dejó su vida y derramó su sangre en el asfalto; Rosita Paredes, maestra primaria,  hija de un conserje universitario, también sucumbió ante las balas asesinas. La lucha de hombres y mujeres  a través de todos los tiempos han sido de TERROR para los detentadores del poder… No solo les causaba y les causa TERROR, sino que les quita el sueño y les revuelve el estomago que terminan con terribles derrames en el “wc”.
Cómo no les habrá causado TERROR a los “curuchupas” y conservadores la espada libertaria de Alfaro y su revolución machetera. ¿Acaso no tuvo que pagar también con sangre esta “osadía”? Por el mismo TERROR la oligarquía guayaquileña ahogó a sangre y fuego la sublevación y protesta del 15 de noviembre de 1922. Debe haberles puesto “la piel de gallina”. Cada idea, cada palabra, cada grito debe haberse sentido como un “bombazo” cargado de indignación y rebeldía. ¡¡¡TERRORISTAS, OSADOS TERRORISTAS!!!…  
Escribo esto, a propósito de dos  hechos o acontecimientos. El uno, tiene que ver con “el día internacional de la lucha contra la corrupción” (9 de diciembre); y, el otro, “LOS DIEZ DE LULUNCOTO”, quienes soportan una huelga de hambre, forma TERRORIFICA de protestar de diez jóvenes que exponen sus propias vidas en defensa de lo que ellos consideran sus derechos.
¿De qué se los acusa? De la información que tenemos, los han encontrado reunidos analizando la realidad nacional, con libros “subversivos”, rojos, rojísimos, esos que tienen en la carátula al “Che Guevara”, alguno que otro de Lenin o Marx, quizás unos cuantos de Quino (Mafalda), algún poema de Benedetti, discos de “Pueblo Nuevo” o de los “Quilapayun”,  alguna proclama antigubernamental, algún escrito sobre estrategia y táctica para hacer una revolución más revolucionaria que la que tenemos, etc… No creo que hayan encontrado armas ni explosivos…. Una de ellas, una jovencita, seguramente, la más peligrosa, llevaba en su vientre la semilla de una nueva esperanza que felizmente no lograron hacer abortar…
Llevan meses al pie del patíbulo, en espera de alguna condena… por haber colocado “bombas panfletarias”, que hasta donde yo conozco, no causan muerte, sino bulla; en otros casos, rabia si es que las palabras hieren a algún “oído” sensible e intolerante.
Habría que preguntar a algunos amigos de las altas cúpulas ¿Cuántas panfletarias o “caza bobos” , o bombas no letales de estruendo pusieron en su descuidada juventud? Seguramente “la vaca no se acuerda de cuando fue ternero”.   ¿Cómo se sentirán los compañeros del AVC, que ahora saborean las dulzuras del poder?  ¿Qué dirán los que aplauden frenéticos la canción protesta  sesentera, setentera, ochentera…era …. Y ahora hacen “mutis por el foro”…o “mutis por el forro”?
Cómo nos confunde escuchar loas al “Che” Guevara… y su “divina presencia” en la lucha de los pueblos de América y el mundo; cómo nos duele que los que hicimos desenfundar las espadas liberadoras de Alfaro y Bolívar, haciendo que caminen por América Latina, no hagamos nada, ni nos sonrojemos por lo que está pasando con los “10 DEL LULUNCOTO”, que de alguna manera recuerdan nuestro pasado y, en algunos casos, también nuestro presente…Por eso confieso YO TAMBIEN FUI TERRORISTA” Y SIGO SIÉNDOLO…. Porque mis ideas seguirán causando TERROR, por eso les envío un saludo fraterno y este “cyber panfleto”.
“MALDITOS LOS PUEBLOS DONDE LA JUVENTUD ES SUMISA AL TIRANO, DONDE LA JUVENTUD NO HACE TEMBLAR AL MUNDO” .- Juan Montalvo.
Disculpen si a más de uno le molesta…. Yo solo cumplo con mi deber de conciencia… Aclaro: no estoy en contra del Gobierno, ni de su proyecto político, que debe ser inclusivo y no excluyente… Coherente y consecuente…Creo que hay errores que deben rectificarse, seguramente algunos pretenden concluir o continuar, con los que otros gobiernos (me refiero a los de derecha), dejaron inconcluso, esto es, ACABAR CON LA IZQUIERDA…. No lo conseguirán, porque recordando las frases de Dolores Cacuango: “Somos como la paja del páramo que, aunque  la arranquen, vuelve a crecer.”
*Tito Palma fue viceministro de Trabajo en el gobierno de Rafael Correa

martes, 27 de noviembre de 2012

La mercantilización de la Educación


Por Juan Duran

Seguir repitiendo los mismos errores del pasado, por desconocimiento o por adoctrinamiento, no parece racional sino terquedad que evidencia el poco compromiso con lo que significa revolución y en la que los platos rotos los pagan generaciones que nada tienen que ver con el problema de nuestra insociable sociabilidad.

¿Qué sucedió en el pasado, cuando las universidades en particular y la educación en general fueron instrumentalizadas por la iglesia?
En primera instancia, una educación elitista, solo para los vencedores, totalmente antidemocrática, que excluía a los vencidos y les obligaba a arrancar de sus entrañas a sus dioses, sus fiestas y sus tradiciones como la manera más contundente de aceptar su derrota.

¿Qué sucede ahora, cuando las universidades en particular y la educación en general pretenden ser instrumentalizados por el MERCADO?
Lo mismo, así como el dios cristiano fue utilizado como coartada para los saqueos, el dios de las ofertas y demandas tiene la potestad en la actualidad para transformar los bienes públicos en privados, bajo nuestro consentimiento y con gente supuestamente preparada.
A continuación los argumentos:

No es suficiente entregar por entregar becas a los estudiantes con mejores puntajes. Es fundamental saber para qué se lo hace, por qué se lo hace y a quiénes se lo hace. En primer lugar, no tiene sentido formar intelectuales y profesionales en el extranjero para que regresen al país y sirvan al gran capital y a las empresas multinacionales, que pretenden, precisamente, privatizar los recursos naturales. En segundo lugar, a nombre de justicia se realizan  involuntariamente injusticias cuando únicamente son becados los que ya sabemos, menos los que se han destacado con hechos y no con palabras en el arte, el deporte y el buen vivir.
Las pruebas que habilitan la posibilidad para continuar los estudios en la educación superior miden únicamente capacidades pragmáticas, y dejan de lado otras capacidades fundamentales para la educación y formación de la personalidad. Los pensadores de la Ilustración solían manifestar que es fundamental formarnos primero como personas y luego como profesionales. Ahora ocurre y se procede al contrario.
¿Quién debe ingresar a la universidad? ¿El que obtiene un puntaje mayor a 700 puntos pero no ama a la naturaleza ni a las personas, o el que obtiene 600 puntos pero le importan mucho las plantas, los animales, el planeta y su gente?
A través de estas pruebas se está castigando a los estudiantes que no alcanzan los cuantificadores solicitados, pero no a la injusticia social. Peor todavía cuando se exigen cosas que nunca  en las escuelas y colegios se enfocaron y además por orden ministerial desaparecieron del pensum de estudios materias que ayudan a pensar, como son Filosofía y Lógica. Es más, muchos de los jóvenes que ahora se enfrentan con las pruebas constituyen una de las generaciones menos protegidas de la historia nacional, a consecuencia de un neoliberalismo nefasto que arrancó de los hogares a sus padres, convirtió la telebasura en el principal miembro de la familia, socializó por todos los medios posibles la cultura de la vulgaridad e hizo que  muchos niños y niñas descuiden sus estudios para ayudar al sostenimiento de sus casas.
El que saquen bajos o altos puntajes en las pruebas no nos dice nada sobre quien va a hacer mejores cosas en la vida. Su papel en la sociedad está fuertemente determinado por las contradicciones de la época social que le toca vivir, por la nacionalidad a la que pertenece, el estatus social del que forma parte. Así, por ejemplo, Gandhi jamás sobresalió cuando joven en las calificaciones escolares pero los conflictos de su nación  con el imperio le llevaron a despertar y formar capacidades que la escuela nunca pudo visualizarlas, por su manera positivista de ver las cosas. Igual aconteció con Fidel Castro, Ernesto Guevara, Tránsito Amaguaña, José Saramago, Luther King o Dolores Cacuango, 
Finalmente, el poder desde sus alturas se ríe de la meritocracia, sabe que sus hijos tienen como mérito únicamente haber nacido en sus aposentos.

Con la plata que los privilegiados disponen pueden educarlos en las mejores universidades del mundo. Las cosas son distintas para los sectores medios y fundamentalmente bajos. Con estos últimos, a más de sobrellevar la pobreza, cosa dura cuando va acompañada de desgracias, tienen que superar los duros obstáculos para en última instancia ser aprovechados por el capital, el Estado o los gobiernos de turno, menos por su pueblo. Los que no logran superar esas dificultades, en cambio, no tienen más remedio que seguir carreras técnicas para finalmente ser utilizados como mano de obra calificada o microempresarios sin saber a ciencia cierta para quien trabajan.

Educar para trabajar, de acuerdo, pero a qué costo, en qué sociedad, en beneficio de quién y contra quiénes, son las preguntas importantes que toda propuesta educativa genuinamente emancipadora debe hacer y responder una y otra vez si no quiere repetir los mismos vicios del pasado.